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29 de abril de 2017

A 40 años de la primera ronda de las Madres de Plaza de Mayo

El 30 de abril se cumplen 40 años desde que por primera vez las Madres de Plaza de Mayo se reunieron en la Plaza ante la desaparición de sus hijos. Esta reunión fue el antecedente a las históricas rondas de los jueves.
 
Las catorce Madres que se reunieron aquella vez fueron Azucena Villaflor, Mirta Baravalle, Josefina “la Pepa” Noia, Berta Braverman, Haydeé García Buelas, María Adela Gard de Antokolets, Julia Gard, María Mercedes Gard, Cándida Gard, Delicia Gonzalez, Kety Neuhaus, Raquel Arcushin, Élida de Caimi y un joven de quien nunca se supo su identidad. Fue allí donde acordaron reunirse todos los jueves y caminar alrededor de la Pirámide de la Plaza de Mayo (cuentan las Madres que fueron los mismos policías quienes forzaron la idea de la ronda con su “circulen, circulen”).
 
La aparición de Madres significó un enfrentamiento directo a los jerarcas de la dictadura que ya no pudieron ocultar la búsqueda exhaustiva que realizaban por centenares madres y familiares de los militantes que estaban desaparecidos. Las Madres ya no se movían solas, yendo a golpear las puertas de los cuarteles, ministerios e iglesia: comenzaron a organizarse para reclamar por la aún vigente consigna de “aparición con vida”.
 
Esta afrenta a la dictadura les costó represiones, corridas y pasar días presas en las comisarías. Fueron víctimas de la infiltración militar en sus reuniones. El marino Alfredo Astiz, en una de las rondas de la Plaza de Mayo, enfrentó a la Policía Federal que intentó impedir que se desarrolle la marcha. Por ello comenzó a participar en reuniones de organismos de derechos humanos, y fue quien facilitó el operativo que secuestró a Azucena Villaflor junto a otros compañeros en la Iglesia de la Santa Cruz, en la Ciudad de Buenos Aires.
 
Con una enorme valentía, las Madres siguieron adelante. Denunciaron fuertemente la represión y las desapariciones en la Argentina, ante todos los medios internacionales que venían a cubrir el Mundial de Fútbol en el 78, que los milicos utilizaban como maquillaje a la cacería que llevaban adelante. Así nació en las usinas de la dictadura la consigna  “los argentinos somos derechos y humanos”. 
 
Con su lucha incansable, las Madres de Plaza de Mayo se convirtieron en un emblema de lucha contra la impunidad –de ayer y de hoy­- en la Argentina y en el exterior.
 
Se pusieron en pie para enfrentar a la dictadura militar, pero también soportaron el aislamiento de todos los partidos del régimen, de la curia y las embajadas. Política Obrera fue la primera corriente de izquierda que abrazó su lucha y movilizó con ellas, en soledad cuando la dictadura aun no había caído.
 
Caída la dictadura, su denuncia contra la impunidad y los pactos que los gobiernos democráticos tendían con los genocidas –ley de Amnistía, Obediencia Debida, Punto Final- trascendieron y cimentaron las movilizaciones que cada 24 de marzo recorren el país desde entonces y que hoy reúnen a centenares de miles de personas.
 
Consecuentes con su lucha, estuvieron en la primera fila en el Argentinazo, enfrentando la represión policial.
 
El kirchnerismo, cuya función política fue la de restaurar la autoridad del Estado, quebrantada por la rebelión popular del 2001, se propuso cooptar a los movimientos piqueteros y organizaciones de derechos humanos y reprimir a quienes no comulgaran con su gobierno. Mancharon una trayectoria de lucha gloriosa con corruptelas (Sueños Compartidos) y convirtiendo a algunas de sus referentes en aplaudidoras de actos oficiales, mientras el pueblo enfrentaba la represión (petroleros de Las Heras, Mariano Ferreyra), el espionaje (Proyecto X) y la reconciliación con los genocidas (Milani)
 
Mirta Baravalle, Nora Cortiñas, Elia Espen son algunas de las referentes que enfrentaron a la cooptación que emprendió el kircherismo.
 
Con esa independencia defienden las luchas más sensibles de los trabajadores, frente a los embates del sistema capitalista. Siguen buscando a sus hijos, a sus nietos, al juicio y castigo a todos los militares por todos los desaparecidos, pero no cejan a ninguna lucha actual. Están presentes en cada afrenta a las libertades democráticas, en la lucha de la mujer, y en defensa del Banco Nacional de Datos Genéticos.
 
Este domingo 30 de abril, a las 15 horas, tenemos una cita de honor con esas Madres de la Plaza, las que luchan y siguieron luchando, que conmemoran el 40° aniversario de aquella primera ronda, renovando su compromiso de lucha inquebrantable frente a un gobierno, el de Macri, que no disimula su solidaridad con los genocidas de la dictadura.

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