40° Marcha de la Resistencia y nuevo pedido de apertura de los archivos de la dictadura

Virginia Chaile Ojo Obrero Fotografía

Se cumplieron 40 años de la primera Marcha de la Resistencia, que duró 24 horas ininterrumpidas en Plaza de Mayo y cuya consigna principal fue “Ahora resulta indispensable, aparición con vida y castigo a los culpables”. Con la fuerza que las caracteriza y el acompañamiento del movimiento de derechos humanos, estas marchas se realizaron año tras año manteniendo las consignas históricas, pero también teniendo en cuenta la coyuntura del momento.

Bajo las consignas “Son 30.000. ¡Fue genocidio!”, la marcha fue convocada por las Madres de Plaza de Mayo (Línea Fundadora) Nora Cortiñas y Elia Espen, y las luchadoras históricas (Madres y Abuelas) como Mirta Baravalle y Elsa Pavón. Producto de la pandemia tuvo la particularidad de ser una marcha mixta: presencial y virtual.

La jornada comenzó con la entrega en Casa Rosada de más de 8.000 firmas exigiendo a Alberto Fernández  la apertura de los archivos del terrorismo de Estado. Un reclamo aún vigente y que todos los gobiernos negaron. Esta iniciativa del Encuentro Militante Cachito Fukman fue acompañada por el Encuentro Memoria Verdad y Justicia y un centenar de activistas, que luego participaron de la ronda alrededor de la Pirámide de Mayo, donde se leyó el documento del EMVyJ. Luego nuestras Madres hicieron la apertura de la 40 Marcha de la Resistencia.

Como dijo Elia Espen, en estos 43 años “pasaron muchos gobiernos. Ni uno, ni dos o tres, muchos. ¿Ninguno pudo hacer algo, descubrir a esos genocidas, civiles, militares y eclesiásticos?… No vamos a dejar la lucha nunca, pero sí esperamos que alguna vez alguien diga ‘vamos a averiguar algo, vamos a ver si encontramos la verdad’. Disculpen, pero para mí, todos los gobiernos han sido un desastre. Ninguno ha hecho nada… Y esto es porque en todos los gobiernos hay cómplices, y todos se cubren unos a otros”.

Ilustró así la impunidad del Estado para encubrir a todos aquellos que exterminaron a 30.000 compañeras y compañeros desaparecidos. El Estado, que arrasó con la vanguardia de la juventud obrera que se levantó al calor del Cordobazo, guarda bajo siete llaves los archivos que dan cuenta qué pasó con cada desparecido y desaparecida, con los niños nacidos en cautiverio, y develar las órdenes y los responsables de la matanza. El delito de genocidio -por el cual acusamos en todos los juicios de lesa humanidad donde participamos-, se sigue cometiendo cuando se ocultan todos estos datos. Elia exigió que si alguien dice que va investigar “que investigue de verdad, no de mentiritas”.

De esta manera, también se permite que voces negacionistas pongan en tela de juicio la cifra de asesinatos. Sin embargo, estos omiten recordar que ya en 1978 el informe Arancibia Clavel hablaba de 22.000 muertos y desaparecidos. Lo saben quienes militan en derechos humanos, lo saben los jueces, lo sabe el Estado.

La jornada estuvo acompañada por mesas temáticas que sobre violencia estatal y continuidad de los juicios, con la participación de Cristina Castro (mamá de Facundo) y su abogado Leandro Aparicio, Sergio Maldonado, Ismael Jalil (de Correpi), Carlos Loza (sobreviviente de la Esma y militante del Encuentro Militante Cachito Fukman), la fiscal Gabriela Sosti, entre otres. Se hicieron además homenajes a los sobrevivientes de Esma y a los luchadores contra la impunidad Sara Solar de Osatinsky y Víctor Basterra, ambos fallecidos hace pocos días.

La Marcha de la Resistencia mantiene su vigencia en un Estado que sigue cometiendo crímenes contra la clase obrera. Un Estado que sume en la miseria a la clase trabajadora, que oprime a las mujeres y a las disidencias, que hecha a palos a quienes no tienen vivienda y desaparece a jóvenes y trabajadores como Facundo Astudillo Castro y José Luis Espinoza.

¡30.000 compañeras y compañeros detenidos desaparecidos, presentes! ¡Ahora y siempre!

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