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24 de enero de 2018

Filmaron un abuso policial y fueron torturadas durante 10 horas en una comisaría

Las víctimas del hecho ocurrido en Rosario fueron Mara Pascucci y su hija Damaris, de 16 años.

En el día de ayer tomó estado público, por medio de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH), un aberrante caso de abuso policial: Mara Pascucci y su hija Damaris, de 16 años, denuncian que fueron objeto de todo tipo de torturas, humillaciones y amenazas durante más de diez horas dentro de la comisaría 8ª de la ciudad santafesina de Rosario.

Las mujeres habían sido detenidas allí por filmar un violento operativo represivo en la zona norte de la ciudad, cuando efectivos policiales llegaron en varios patrulleros y detuvieron de manera violenta a un grupo de jóvenes en la Avenida Sabin.

Al ver la situación, Mara decidió filmar tal atropello, para mostrar lo que vive de manera recurrente la juventud en los barrios populosos de la ciudad en manos de las fuerzas de Estado. Pidió a los efectivos que cesen de golpear a los jóvenes y estos como respuesta le retorcieron el brazo, le arrebataron su celular y se la llevaron detenida. “Me llevaron por filmar. El policía me agarró de los pelos y me arrastró hasta el patrullero. Ahí me esposaron y me tumbaron boca abajo mientras una policía me pisaba la cabeza”, declaró al portal Rosario Plus (22/1). Mientras la llevaban detenida, un grupo de policías ingresó a su vivienda, ocasionando destrozos y llevándose también numerosos objetos de valor.

Luego de todo el revuelo, son demorados dos de sus hermanos y cuatro de sus hijos –tres de ellos menores de edad, de 9, 11 y 12 años. Mientras su familia era retenida en la comisaría 8ª, Mara junto a su hermana y su hija Damaris de 16 fueron metidas dentro de un calabozo: “Nos hicieron desnudar completamente a las tres delante de agentes hombres y mujeres. Después a mi hija se la llevaron a un rincón y empezaron a golpearla; en un momento le iban a dar una descarga con uno de esos aparatos eléctricos, pero mi hija gritó que estaba embarazada para evitarlo”.

Tras sufrir un calvario de más de 10 horas, las mujeres fueron trasladados a un cuarto donde, haciendo uso de su condición de poder, las obligaron a desbloquear sus celulares y borrar los videos donde se ve comprometida la policía. Pero no solo eso, sino que también fueron obligadas a firmar unos documentos en blanco para ser liberadas –sin dejarles realizar ningún tipo de llamada. Al día siguiente, Mara realizó la denuncia en los tribunales provinciales, con el acompañamiento de la APDH.

La policía santafesina se encuentra totalmente asediada por denuncias de abusos policiales –como el de Elina en la comisaría 7ª, que sufrió un coma inducido producto de la tremenda golpiza que le efectuaron varios policías–, a las que se suman las decenas de casos de gatillo fácil, como los de Jonatan Herrera, David y Ema, Alexis Berti y Michel Campero. Con el cobijo del gobernador Miguel Lifschitz y el ministro de seguridad Maximiliano Pullaro, las descompuestas fuerzas represivas gozan de la impunidad para su accionar brutal, y despliegan sus múltiples negocios con las redes de narcotráfico y trata de personas.

Hay que barrer con este régimen de impunidad por medio de la movilización popular en las calles. Basta de abusos policiales. Que se investiguen las responsabilidades policiales. Juicio y castigo.

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