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22 de febrero de 2018

La causa Ford, lazos de militares y empresarios durante la dictadura

Primer testimonio de un obrero en el juicio a los directivos de la multinacional por complicidad con los genocidas.
Por Tomás Eps @tomaseps

La extensa declaración que Pedro Troiani, ex delegado de la Ford, dio esta semana en el juicio por los crímenes de lesa humanidad contra activistas gremiales de la empresa resulta una prueba contundente del compromiso de la clase capitalista con los milicos de la dictadura.

El pasado 19 de diciembre, luego de 40 años de impunidad, comenzó el juicio contra los directivos de la empresa Pedro Müller y Héctor Francisco Sibila y contra el ex jefe militar Santiago Omar Riveros (varias veces condenado por delitos de lesa humanidad), por las vejaciones contra 24 trabajadores de la planta de General Pacheco –sobre un total de 37 víctimas identificadas, 11 de las cuales fueron desaparecidas y una asesinada (CELS, informe “Ford”).

En su testimonio, Pedro Troiani (en la foto, el primero a la izquierda) denunció que el 24 de marzo de 1976, día del golpe militar encabezado por Videla, Massera y Agosti, la fábrica fue “invadida” por el Ejército, con el despliegue de decenas de uniformados que rondaban armados por la planta. Ese día, la guardia de la empresa entregó al menos a tres delegados gremiales al Ejército; ante el pedido de explicaciones que Troiani hiciera a las autoridades, él mismo fue subido días después a una camioneta de la empresa con otros cuatro trabajadores, y desplazado a uno de los quinchos del campo de deportes de la planta, donde los represores montaron un centro de torturas hasta entrada la noche. A ello le siguió el traslado a una comisaría de Tigre, donde fueron recibidos con un simulacro de fusilamiento y se encontraron con otros compañeros de la fábrica “golpeados, torturados”, tras lo cual vino un encierro de días junto a otras diez personas en una celda de 2,5 por 2,5 metros. Días después, fueron trasladados al penal de Devoto y luego a La Plata (ídem, 21/2). En su periplo, los obreros de Ford “se encontraron con trabajadores de otras fábricas, como Atarsa, Terrabusi y algunos astilleros de Tigre”. Troiani fue puesto en libertad en mayo de 1977, al cabo de un año de vejaciones.

En su declaración, denunció que la empresa fue quien “nos marcó” ante los genocidas, tras lo cual ocultó a las familias su detención a manos del Ejército. La Ford fue uno de los exponentes máximos de todo un modus operandi de las patronales y los represores, cuyo principal objetivo fue el descabezamiento y la aniquilación de la creciente radicalización obrera, iniciada en el Cordobazo. El gobierno de Perón-Perón, que antecedió a la dictadura, inició la faena, apelando a bandas parapoliciales como la Triple A. Según el testimonio del ex delegado, "los trabajadores sospechaban que había ‘gente de inteligencia’ en la oficina de Personal de la empresa que había llegado a la planta antes del golpe” (ídem).

Los gobiernos "democráticos" que se sucedieron desde 1983 trabajaron sistemáticamente contra el avance de las investigaciones sobre las patronales. En el caso de los crímenes de la Ford, esto fue profusamente documentado en el documental “Milagros no hay”, de Gaby Weber. El kirchnerismo no fue la excepción. Durante su presidencia, CFK realizó incluso una visita a la planta de General Pacheco, saludando las inversiones de la patronal automotriz y omitiendo cualquier mención a los obreros desaparecidos y torturados. 

La justicia postergó durante 17 años el comienzo del juicio, desde la denuncia que dio inicio a la investigación en 2002: “los obreros debieron soportar los años subsiguientes el peloteo entre magistrados que no querían hacerse cargo del debate” (ídem, 18/2). Uno de los criminales imputados, Guillermo Galárraga (gerente de relaciones laborales de la compañía), murió a mediados de 2016 en la más absoluta impunidad. El juzgamiento de los represores se debe a la tenaz lucha de las víctimas y las organizaciones populares, contra las tentativas de encubrimiento del Estado.

El juicio continúa sus audiencias el próximo 6 de marzo con el testimonio de otra víctima integrante de la interna de Ford, Daniel Propato.

Vamos por el castigo para todos los responsables civiles y militares de estos crímenes.

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