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11 de enero de 2019

Chaco: después de la inundación, la represión

El jueves por la tarde el gobierno del Chaco, de Domingo Peppo (PJ), dio la orden de reprimir los numerosos piquetes que se encontraban cortando en reclamo de asistencia y obras para paliar el efecto de las inundaciones en el Gran Resistencia.

La orden se cumplió con brutalidad en la Ruta 11, frente al ingreso del Barrio Carpincho Macho, donde la policía de la comisaría 4ª y la montada reprimieron con balas de goma y dejando el saldo de nueve detenidos. Lograron así desalojar el piquete de la zona de los barrios Carpincho Macho, Raota y Barberán, una de las más afectadas por las inundaciones, dado que combina la insuficiencia del Canal 16 para desagotar la zona sur, con la falta de terminación del ingreso al aeropuerto por la Ruta 11. La zona no tiene suficientes desagües y se convierte en una pileta natural que tarda días en bajar.

 
Chaco: después de la inundación, la represión

Chaco: después de la inundación, la represión El jueves por la tarde el gobierno del Chaco, de Domingo Peppo (PJ), dio la orden de reprimir los numerosos piquetes que se encontraban cortando en reclamo de asistencia y obras para paliar el efecto de las inundaciones en el Gran Resistencia. Seguí leyendo en https://loom.ly/5vVlShA

Posted by Prensa Obrera on Friday, January 11, 2019

No es casualidad que el otro foco de la represión fuera Barranqueras, donde se produjeron piquetes desde el miércoles por la mañana: allí ha quedado claramente establecido que la inundación de toda la localidad respondió a la falla la estación de bombeo María Cristina y Villa Forestación. La policía desalojó a los vecinos del Barrio La Toma que se encontraban cortando. Luego, se procedió al desalojo del ingreso a Puerto Vilelas. 

Los epicentros de la represión y los piquetes coinciden con los puntos en donde la responsabilidad de Estado por la inundación es más evidente. En la zona sur, por ejemplo, la falta de desagote por el Canal 16 mantiene actualmente a los barrios bajo agua. En decenas de barrios, los vecinos denunciaron que el agua no corre por zanjas o desagües taponados. En la Liguria, por ejemplo, los desagües de la Laguna Blanca al Rio Negro están en muchos casos tapados e inutilizados. La bomba que sirve para desagotar no funcionó durante casi un día entero. Vecinos cercanos a las lagunas se inundaron por este motivo. Las inundaciones también provocaron el corte de luz que dejó fuera de funcionamiento las plantas de agua de la empresa de aguas provincial, Sameep, dejando al Gran Resistencia sin agua potable durante un día entero.

Contra las declaraciones del intendente Jorge Capitanich, que asegura que el Gran Resistencia lleva 27 años de políticas de Estado en materia de inundaciones, las lluvias pusieron de relieve toda la crisis en la que se encuentra la Ciudad producto de la desinversión en obras públicas y de la falta de planificación en el crecimiento urbano.

Los piquetes

Los cortes fueron espontáneos, en muchos casos liderados por la juventud de los barrios, reclamando asistencia al Estado. La ausencia de una organización mostró por momentos un cuadro de descomposición social, pero en todos los casos respondieron a la responsabilidad del Estado en la grave situación que asola a los barrios. La asistencia a los inundados es todavía  insuficiente. Durante un día entero, ningún mediador se acercó a recoger los reclamos. El Estado dejó primero la Ciudad como territorio liberado y luego intervino con una represión salvaje.

El Polo Obrero participó activamente de movilizaciones en Barranqueras y en la zona sur. Recorrimos decenas de barrios organizando asistencia, recabando donaciones y llevando adelante reclamos al Estado. La CuBa MTR encabezó una movilización al municipio reclamando una solución para la crisis de la zona sur, donde el agua todavía no baja.  

Reclamos

Las inundaciones dejan planteada una intensa agenda. En primer lugar, la lucha por el resarcimiento inmediato de las pérdidas y por obras para desagotar los barrios que aún se encuentran anegados. En el caso de la emergencia agropecuaria, el Estado otorga subsidios, créditos a tasas blandas y condonaciones de deudas a los productores: reclamamos el mismo trato con los vecinos inundados. Por otra parte, de fondo, la inundación puso de manifiesto la completa crisis de la infraestructura urbana: hace falta un plan de obras de todo tipo, bajo control de los propios vecinos, con sus organizaciones. Desde la puesta en funcionamiento de todas las bombas hasta los canales, el zanjeo, los desagües, todo debe ser colocado bajo control de los vecinos movilizados. En un cuadro de ajuste, la lucha por la realización de estas obras va a requerir una fuerte movilización.

El Partido Obrero levanta este planteo y llama a organizar asambleas en todos los barrios para arrancar los reclamos.

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