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30 de marzo de 2020

¿Sociales se pone la gorra?: un Observatorio hijo de yuta

Página 12 publicó un artículo de los integrantes del Observatorio de Seguridad de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, Gabriela Seghezzo y Nicolás Dallorso, con el título “Elogio a la policía del cuidado”. 

Para los articulistas, la pandemia del coronavirus "posibilita visibilizar que una parte importante de las tareas que llevan adelante cotidianamente las policías se asemejan más a las tareas de cuidado que a las de una persecución y represión penal: por ejemplo, la mediación en conflictos barriales, la atención de mujeres víctimas de violencias, la contención de personas vulneradas, entre otras tantas". 

El delirio de estos autores es menos riguroso que un guion de "Policías en acción". Las denuncias por violencia de género en su mayoría no son tomadas en las comisarías, mientras que detrás de las redes de trata y la prostitución siempre hay un comisario. A su vez, uno de cada cinco de los femicidios de 2018 fue perpetuado por integrantes de las fuerzas de "seguridad" y con armas reglamentarias. Por otra parte, se oculta el verdadero "accionar cotidiano" de la mafia policial: la Policía maneja las bandas de piratas del asfalto, deja zonas liberadas al narcotráfico y los asaltos, cobra a través de redes de trapitos por el estacionamiento público, organiza la sobreventa de entradas con las barrabravas, gestiona la venta de armas ilegales, saca a los presos de las cárceles para mandarlos a robar o trata de obligar a la juventud de los barrios a hacer lo mismo (Luciano Arruga), y un largo etcétera. 

A estos "investigadores" no se les ocurre pensar que en este régimen que organiza el delito de arriba hacia abajo, la descomposición del aparato policial lejos está de producir "tareas de cuidado". Solo dos "intelectuales" alejados de la realidad cotidiana de los trabajadores pueden creer en semejante resignificación del rol de las fuerzas represivas.

¿Una policía "del cuidado"?

Los escribas de Página 12 sostienen que en el marco del aislamiento social estaríamos ante una “nueva forma de estatalidad que asume un modelo policial centrado en el cuidado”. Escriben esto cuando, con el correr de los días, quedó claro todo lo contrario: hora tras hora llegan denuncias de todos los barrios humildes del país ante las arbitrariedades y abusos policiales que terminan en represión y hasta tiros con balas de plomo. Sorprende que gente que integra el "Observatorio de Seguridad" desconozcan información que podría tomar tan solo de entrar en las redes sociales.

Lo que ocultan estos "académicos" es que la descomposición policial es la otra cara de la cuarentena capitalista: para la mayoría de la población, las condiciones sociales y materiales para el cumplimiento efectivo del aislamiento social no existen. No hay agua potable, ni materiales de limpieza, ni dinero para comprarlos, se multiplican los despidos y suspensiones, el hacinamiento es atroz y los 10 mil pesos que otorgará el gobierno no alcanzan para vivir ni una semana y se cobrarían recién en abril, por única vez. Mientras tanto peso tras peso el gobierno sigue pagando los vencimientos de deuda externa (150 mil millones de pesos solo en el primer trimestre del año). 

En este cuadro de situación, Clarín publicó el 23 de marzo la nota "Preparan a la Bonaerense para desbordes", donde voceros del gobierno provincial afirmaron que “la etapa más complicada puede llegar en unos días (cuando) pueden empezar a aparecer focos de violencia vinculados a la falta de ingresos y el hambre en los sectores más desprotegidos”. Lejos de ser una aspiración o un deseo de Clarín, esto ya ocurre en Italia, donde las condiciones en las cuales el pueblo tiene que enfrentar el aislamiento lo han llevado a romperlo. Los saqueos y rebeliones en el sur del país europeo son la primera expresión de un pueblo que no puede continuar viviendo de la misma manera. 

De ahí que este burdo intento de revalorizar a la policía tenga como objetivo preparar las condiciones sociales y políticas para una represión en gran escala: los que hablan de un modelo policial no represivo trabajan ideológicamente en preparar las condiciones de la represión. Los gobiernos capitalistas necesitan de las fuerzas represivas cuando la población se levanta por sus derechos y contra los ajustes a la que son sometidos. 


 

 

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