35 AÑOS DEL "PUNTO FINAL"

[Archivo] «Punto Final, estrategia de rescate del aparato represivo»

Entrevista de 1986 a "Cata" Guagnini, fundadora de Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas y destacada luchadora de los derechos humanos.

Rescatamos, con motivo de los 35 años de la aprobación de la infame legislación de «Punto Final», una entrevista a «Cata» Guagnini sobre este proceso. En sus respuestas, «Cata» profundiza en los debates que atravesaban los organismos de derechos humanos bajo el gobierno de Raúl Alfonsín y sus intentos de cooptación, y los métodos de lucha contra la impunidad de los genocidas.

«Cata» Guagnini fue una de las fundadora de la organización de Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas y destacada luchadora de los derechos humanos. Fue dirigente del Partido Obrero y candidata a vicepresidenta en 1983. Falleció en 2004.

La entrevista fue publicada originalmente en Prensa Obrera N°165, el 3 de diciembre de 1986. Ilustramos la misma con tapas de nuestro periódico de aquel periodo político.

PO N°166, 10 de diciembre de 1986

1) ¿Cómo ves el momento por el que atraviesan las organizaciones de derechos humanos?

Las organizaciones de derechos humanos están sometidas a una intensa presión del gobierno para convertirlas en una “pata” de la «convergencia democrática”, dentro de la cual se encuentran ya partidos afines a la dictadura militar. La intención es destruir todo rasgo de independencia de las organizaciones de afectados que surgieron en la lucha contra la dictadura, y convertirlas en un apéndice del gobierno. Como lo señaló nuestro Partido, el gobierno viene trabajando con sectores políticos que están en las organizaciones de derechos humanos, los cuales de manera sistemática buscan encarrilar nuestra lucha detrás de esa convergencia.

Por otro lado, se encuentra la realidad incuestionable que es la decisión del gobierno de llevar los problemas de los desaparecidos y de todo lo que ha ocurrido durante la dictadura militar a un punto final: no tiene otra cosa que ofrecernos. EI “punto final” es la continuidad de una estrategia de amnistía e integración plena del aparato represivo de la dictadura en el régimen constitucional. Una estrategia de rescate de ese aparato represivo contra las aspiraciones democráticas de la ciudadanía que se expresaron en el masivo respaldo a la lucha de Madres y Familiares bajo la dictadura.

En estos tres años, el gobierno se empeñó en separarnos de esa ciudadanía democrática mediante maniobras políticas, para presentarse como paladín de la justicia. Pero detrás de esas maniobras nunca hubo otra cosa que amnistía de hecho, y ahora, una vez más, el intento de “punto final”.

Esto va a determinar un deslinde con los que tratan de ir a una convergencia, y que no se encuentran solo en el gobierno y los partidos de derecha.

Nos cabe como partido una función muy importante: orientar toda esta problemática para determinar bien las características de esa línea divisoria. Hay que dividir campos entre los que trabajan para la convergencia con el gobierno y los que queremos luchar contra la amnistía y el punto final, lucha que exige la más absoluta independencia del estado, del gobierno y de todos los partidos que lo sostienen.

Por un lado, encontramos los elementos que quieren que sigamos confiando en el régimen, en el ejecutivo, en el parlamento, en la justicia, haciendo trámites y peticiones. Por el otro, estamos los que sabemos que acá no hay solución si no es por medio de la movilización independiente de las masas, no hay solución si nuestro reclamo no es asumido por los trabajadores, estudiantes, vecinos, etc.

Acá se terminaron las palabras y hay que juzgar por los hechos. Son los que se pusieron en evidencia al ascender a los militares comprometidos con la represión, los que confirmaron a los jueces del proceso, los que se opusieron sibilinamente a que entrara en el Congreso una ley que permitiera la libertad de los presos políticos. Todas esas actitudes de los partidos políticos del parlamento evidencian que están con el “punto final” y es muy importante que se vea esto porque si no entramos en el juego electoralista, en las ilusiones, en el engaño y eso sería una nueva frustración.

PO N°167, 18 de diciembre de 1986

2) ¿Cómo opinás que debe encararse la lucha democrática en el país a partir de ahora?

EI cambio del régimen político, el pasaje de la dictadura al gobierno constitucional, significó para nuestro movimiento la apertura de una etapa difícil. Mientras antes todo el mundo tenía claro de dónde venían los palos, ahora en lugar de palos tenemos que enfrentar maniobras políticas -Conadep, juicio a las juntas, etc.- que apuntan al mismo fin: la amnistía para los genocidas.

Esas maniobras políticas son origen de confusión y persiguen separarnos de las masas para someternos. La etapa en que la denuncia era suficiente para rodear de solidaridad nuestro movimiento concluyó.

Pero al mismo tiempo, nuestros aliados naturales, el pueblo trabajador, la juventud estudiantil, la ciudadanía democrática, también se ven obligados a salir a la lucha contra la política oficial.

La realidad muestra que la lucha democrática no es exclusiva de las organizaciones de derechos humanos. Todo tiene que ver con los reclamos de nuestras organizaciones. EI aparato represivo que está reprimiendo huelgas y movilizaciones estudiantiles, el gobierno que arma sus propios servicios, nos está mostrando una realidad que tiene mucho que ver con lo que hemos venido planteando las organizaciones de derechos humanos. La lucha democrática nos está mostrando que además de 30 mil. desaparecidos, tenemos con este plan de hambre, según las estadísticas, 28 mil niños que mueren por año. Esto nos está mostrando que el problema de los derechos humanos es un problema consecuente con nuestra lucha, hay una continuidad entre lo que ocurrió durante la dictadura con lo que está ocurriendo a cara descubierta hoy. Se evidencia que lo que está haciendo el gobierno es una continuación de lo que ocurría bajo la dictadura.

Por lo tanto me parece fundamental apuntar a un verdadero frente, que no tiene que ser solamente de organismos de derechos humanos, que tiene que ser de la militancia de los organismos de derechos humanos con la militancia obrera, estudiantil, barrial, la militancia de base de los partidos y los propios partidos políticos que así lo quieran. Constituir un frente claro, claro, donde la lucha de hoy es la lucha contra el «punto final» y contra el aparato represivo, la lucha de hoy es contra la reglamentación de las huelgas y por el derecho de huelga, la lucha de hoy es la lucha por el problema de los jubilados, por el salario, por todo esto que tiene que ver con una forma de explotación que no hace desaparecer ahora 30 mil personas, pero sí hace sucumbir miles y miles de personas a lo largo y a lo ancho del país.

PO N°171, 25 de febrero de 1987

3) ¿Cómo ubicás esta propuesta teniendo en cuenta la convocatoria a la Marcha de la Resistencia para el próximo miércoles y jueves?

Nuestro partido en esto tuvo siempre y tiene ahora, lo tuvo bajo toda la dictadura, una conducta militante sobre todo lo que significó la represión, la desaparición, los presos políticos. Antes y ahora. Consecuentemente con eso, nosotros entendemos que el deber de todo militante es trabajar para llenar la Plaza de Mayo, es la presencia activa en la Plaza que significa el repudio al «punto final» y la resolución de luchar para no dejarlo pasar.

No se trata solamente de repudiar algo que se quiere hacer, sino mostrar la disposición militante para que no se pueda hacer.

Creo que los organismos de derechos humanos que planteamos esto estamos logrando un amplio apoyo en los medios estudiantiles, barriales, sindicales, y en ese sentido me complazco en destacar que nuestro partido en todas las circunstancias es un partido pionero.

EI 3 y 4 en la Plaza estaremos ante un frente de hecho, porque se harán presentes junto a Madres y Familiares otros organismos de derechos humanos, partidos políticos y delegaciones de listas antiburocráticas, sindicatos combativos, organizaciones barriales y estudiantiles.

PO N°169, 28 de enero de 1987

Pero un frente de hecho, empírico, es insuficiente. EI frente no puede ser algo que aparezca de vez en cuando, sino que tiene que estructurar, en una unidad conciente, la actividad sistemática de todos los sectores que están contra el «punto final» y la amnistía.

Sobre la base del balance de tres años de experiencia con el régimen constitucional, tenemos que estructurar Independientemente de este régimen político y de todos sus sostenedores, a quienes queremos la lucha consecuente contra la amnistía y el «punto final» y por la cárcel para los genocidas. Tiene que ser un frente que desarrolle una actividad sistemática y no anárquica, que apunte a esto que nos afecta a todos: el punto final, el aparato represivo, la situación de hambre y desmantelamiento que está pasando el país.

El frente debe servir para poner en marcha un plan de lucha nacional para la victoria de nuestra causa.

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