Argentina, atrás de la OIT

MUNDO LABORAL Y TAREAS DOMESTICAS

De acuerdo con un estudio de la investigadora Juliana Martínez Franzoni, publicada en Página/12 en el suplemento «Las 12» del 11 de julio, la Argentina incumple con los tiempos de licencias maternales establecidos por la Organización Internacional del Trabajo.

El estudio compara las políticas asumidas en Brasil, Costa Rica, Uruguay, Chile y Argentina sobre vida familiar y vida laboral. Y concluye que en la Argentina se está una semana por debajo de la licencia por maternidad establecida por la OIT en 14 semanas. Que el acceso a estas licencias está reservado a una porción de asalariadas amparadas por convenios.

Los planes de empleo, que representan el 1% de la población económicamente activa ocupada, no tienen ningún tipo de regulación.

Las mujeres de la cuadrilla del Polo Obrero de Matanza, conformada por casi 20 mujeres que hacen tareas propias de obreras de la construcción, cobran salario fuera de convenio, no tienen dónde alojar a sus hijos mientras trabajan y la administración de sus derechos laborales está en manos del puntero de turno que administra los planes Argentina Trabaja. Esta realidad se extiende a muchísimas contrataciones precarias que realiza el Estado y a un amplio sector privado. El trabajo doméstico, un mercado laboral exclusivamente femenino, representa en la Argentina el 12% de los asalariados del sector privado (1.150.000 mujeres empleadas), cuyas normas de funcionamiento están establecidas por la fuerza de los hechos. Las leyes regulatorias del sector, las que fueron creadas con el incentivo de beneficiar impositivamente a quien blanquee, no poseen control alguno.

El clasismo en los sindicatos es la fuerza que pone de relieve estas demandas que el gobierno y la burocracia sindical callan. La lucha por los jardines maternales, la pelea por la extensión de las licencias por maternidad y paternidad están dentro del programa de reivindicaciones más importante.

La creciente demanda de jardines maternales a partir de la ausencia de los mismos en lugares de trabajo y estudio, se vio cubierta por la privatización educativa.

Nuestro planteo

Que las licencias por maternidad dejen de ser un subsidio y sean efectivamente salario, para que la mujer no deba aportar menos al sistema jubilatorio, para que sean extendidas las licencias de maternidad, para no tener que disfrazar de licencias psiquiátricas o tener que afrontar excedencias sin percibir salario. Que se extiendan las licencias por paternidad para que los padres se pueda ocupar efectivamente de compartir las tareas de crianza y domésticas. Que el Estado tenga la obligación de ofrecer jardines maternales desde los 45 días, con instalaciones apropiadas y educadores capacitados para cada franja etaria. Que las empresas y el Estado instalen jardines maternales en sus dependencias.

Como señala la investigadora Martínez Franzino, se ganará en salud para la mujer trabajadora, menores gastos para el sistema de salud y una socialización más amplia de los niños desde temprana edad.

El kirchnerismo no ha atendido las medidas más elementales que necesitan las mujeres trabajadoras. En tiempos de agudización de la crisis, permite que las primeras despedidas sean las mujeres del mercado laboral en negro y pretende, al igual que la oposición patronal, que seamos las trabajadoras las que paguemos la crisis. Nos organizamos para enfrentar este planteo ajustador y precarizador.


Vanina Biasi