Represión en Caleta Olivia tras muerte de un joven en un calabozo

Todas las sospechas recaen en la complicidad policial.

Este jueves 8 se dio a conocer la noticia de que un pibe se había “suicidado” en la comisaría 5ta de la ciudad de Caleta Olivia, en Santa Cruz. Se trata de Rodrigo Curaqueo, quien había sido detenido el día anterior a pedido de la madre, que al observarlo violentado bajo efectos de alcohol, y tal vez alguna sustancia, recurrió a la policía para que contenga y calme al joven. Por la noche, la policía reprimió a la familia y amigos, que se manifestaron exigiendo Justicia.

Desde la comisaría le advirtieron que solo podría quedar detenido hasta las 15 horas; sin embargo, cerca de la medianoche le comunicaron que encontraron ahorcado a su hijo en la celda alrededor de las 16 horas.

Después de 24 horas de la muerte, y al acercarse a la fiscalía a solicitar que se le permita el reconocimiento del cuerpo y se investigue la muerte dudosa, la madre pudo ver a su hijo y sacar fotos, donde se evidencian golpes en la espalda y marcas finas alrededor del cuello.

Frente la evidente revuelta que esta nueva muerte, en donde estaría involucrada la policía, podía provocar, el juzgado publicó un comunicado donde explican que se resolvió apartar a los oficiales que estaban en ese turno para ser investigados.

El caso no es un hecho aislado. En los últimos días también salió la denuncia de imágenes de una brutal golpiza que le propinó la policía a un comerciante local. Al día siguiente un joven daba testimonio, en los medios, de torturas y golpes por parte de la policía, aclarando que no los mataron porque uno de ellos era familiar de un efectivo.

El caso Gerez y la impunidad de la policía

El caso pareciera tener coincidencia con el de Gustavo Gerez, otro joven de 28 años que ingresó vivo a la seccional 1ra y termino muerto. Del juicio, el único policía imputado (de los 14 que estaban), Méndez, salió absuelto.

La fiscalía solicitaba una pena mínima por muerte dolosa, alegando que la policía desconocía el protocolo de actuación que planteaba llevarlo al hospital y no a un calabozo. Cinco años después, ese fallo que solo envió a capacitar a los efectivos demuestra lo que fue una sentencia de impunidad al accionar policial.

Acompañamos a la madre de Rodrigo en la exigencia de una investigación imparcial, donde intervengan peritos que no sean de la policía y que se realice  la autopsia.

Exigimos que se secuestren los libros de guardia, se separe a los efectivos policiales que estuvieron en la detención y posterior aviso a la familia sobre la muerte de Rodrigo.

Basta de impunidad policial. El Estado es responsable de la muerte de Rodrigo.

 

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