El ataque criminal, en la voz de los periodistas de C5N

Por Jacyn

En las últimas audiencias, declararon los periodistas del equipo de C5N que estuvieron presentes en el lugar de los hechos, cuando la patota de José Pedraza consumaba el ataque criminal contra los tercerizados y militantes que los acompañaban en su movilización.


La cronista Gabriela Carchak, el camarógrafo Gustavo Farías y su asistente, Marcelo Polito, fueron víctimas, entonces, de un feroz apriete de la patota mientras tomaban imágenes. El objetivo de los agresores era evitar cualquier registro directo del crimen que estaban a punto de perpetrar.


De todos modos, las imágenes que sí pudieron registrar Gabriela y sus compañeros, más sus declaraciones durante la investigación y el juicio, se constituyeron en una prueba categórica contra la patota.


"Fue un ataque cobarde y por la espalda"


Carchak y su equipo salían de cubrir una nota en el Ministerio de Economía, cuando desde la producción les dieron la indicación de que se dirigieran a Constitución, porque "iba a haber un corte de vías". Cuando estaban en camino, uno de los manifestantes les advirtió telefónicamente que se encontraban en Barracas y que el corte no se consumaría. "Me dijo que no estaban en la estación porque los habían atacado, que estaban en las calles Santa Elena y Luján", relató Gabriela. Poco antes, durante el único intento por alcanzar las vías, los compañeros habían sido repelidos por una salvaje apedreada de la patota, que se encontraba en lo alto del terraplén. Esa agresión, además, fue apoyada por la infantería policial, que disparó balas de goma contra la columna. Los compañeros se vieron obligados a replegarse. Entonces, realizarían una asamblea que daría por concluida la jornada de lucha. En ese momento, llegaron las cámaras de C5N.


"Llegamos y serían, en total, unas 50 personas las que había. Estaban golpeados, venían golpeados del lugar donde se produjo una emboscada o algo así, cerca de las vías. No había heridos de sangre, pero había gente con machucones en la cara, golpes, palazos…" (Marcelo Polito).


"Había gente sentada, otra parada, replegando banderas… Me presentan a Diego, de los tercerizados del Roca, que me cuenta que no pudieron cortar las vías porque un grupo de hombres los atacaron a piedrazos. Me señala a un hombre y dos mujeres que estaban lastimadas. Los entrevisté. Una de las mujeres resultó ser -me enteré después- Elsa Rodríguez" (Gabriela Carchak).


"Termino de hacer la nota, ellos recogen sus cosas y empiezan a caminar por la calle Luján, en dirección contraria las vías. Los tercerizados tenían uniforme ferroviario, otros tenían unos gorritos del Partido Obrero y también de otras organizaciones, pero no recuerdo de cuáles. Se estaban replegando, ya no estaban manifestándose en el momento que hice la nota. Me cuentan que iban a hacer asamblea al día siguiente para ver cómo seguían. Iban caminando por Luján, rumbo a la avenida Vélez Sársfield. Llamo al canal y aviso que terminamos, que nos volvemos" (Gabriela Carchak).


"Después de hacer las notas, nos fuimos a tomar imágenes cerca de la esquina. Enfocamos hacia las vías. Todavía no estábamos grabando, pero veíamos a través del display -la pantallita que tiene la cámara- que debajo de las vías había gente con palos, caños… había gente rompiendo baldosas" (Marcelo Polito).


"Yo me doy cuenta de que la situación estaba pesada. Entonces se me acerca una persona vestida de civil, con un handy en la mano, y me dice que me tengo que retirar. No se identificó pero yo escuché la frecuencia policial y me di cuenta de que era de la Federal. De alguna fuerza de seguridad era" (Marcelo Polito).


"Veo doscientas personas corriendo hacia nosotros con palos en la mano. Había un policía de civil, que cuando los ve, nos dice ‘váyanse, que nos matan a todos’" (Gabriela Carchak).


"Cuando vieron que estaba la cámara, pararon de correr y empezaron a caminar. Una persona con cuello ortopédico nos grita que no los filmemos. Gabriela les ofreció hacerles una nota pero no quisieron" (Gustavo Farías).


"Yo estaba en la vereda de enfrente. Veo que un grupo de seis o siete personas rodean a mi camarógrafo y al asistente y los empiezan a increpar. Pensé que les iban a pegar, así que me acerqué, pensando que, si veían a una mujer, iban a parar… Les decían que bajaran la cámara, que les iban a romper todo… Una persona con cuello ortopédico nos decía ‘vos siempre igual, siempre dándole micrófono a estos piqueteros de mierda’. Nos rodearon y nos fueron llevando hasta el portón de Chevallier" (Gabriela Carchak).


"Una persona alta, corpulenta, de pelo canoso, que vestía camisa a cuadritos, que estaba constantemente con la mano en la cintura, como queriendo sacar un arma" (Marcelo Polito).


"Me puse nervioso, tenía temor. Me sobrepasó la situación. Jamás pensé que podía pasar lo que pasó" (Gustavo Farías).


"Tuve mucho miedo. Hasta el día de hoy inclusive. Estuve muy asustado. Les pedí por mi hija que no me hicieran nada. Fue todo muy feo. Nos decían que nos iban a matar" (Marcelo Polito).


"Los tres estábamos asustados. Desde que nos dieron la orden directa de ‘bajá la cámara o te rompo todo’. Seguían gritándonos insultos y agravios, a pesar de que yo seguía ofreciéndoles a ellos que dijeran todo lo que quisieran decir" (Gabriela Carchak).


Los compañeros identificaron claramente a tres de sus agresores: los imputados González, Pipitó y Pérez.


"La última vez que veo a los manifestantes, se estaban retirando, de espaldas a la gente que venía con los palos. De repente, escuchamos detonaciones, piedras, vidrios, alarmas, gritos, llantos… Escuché al menos ocho detonaciones distintas, como si fueran de distintas armas. Las reconozco porque en mi trabajo escuché tiros muchas veces y sé diferenciarlos de la pirotecnia. La persona de pelo largo se quedó ahí, cerca del portón, vigilando que no saliéramos hasta que sus compañeros terminaran de hacer lo que iban a hacer" (Marcelo Polito).


"A los cuatro o cinco minutos, veo a estas personas correr de vuelta, pero para el lado de las vías. Entonces salimos, y se acercan las personas con las que habíamos estado antes y nos dicen que hay heridos de bala. Vamos corriendo hacia la esquina y vemos a Mariano Ferreyra muy malherido" (Gabriela Carchak).


"Cuando pudimos salir, la gente estaba desesperada. Nunca imaginamos esto. Gritaban ´mataron un pibe, mataron a un pibe´. Se me acerca una señora y yo la abrazo, la contengo. ¿Qué más podía hacer? Abrazarla y ayudarla. Me acerco a la ambulancia y lo veo a Mariano Ferreyra agonizando, pobrecito. Yo le pedía al de la ambulancia que arranque, que lo lleve. Estaba muy mal, blanco. No había manera de revivirlo. También grabamos a los otros heridos. Había una persona que tenía un disparo en la pierna; también estaba Elsa Rodríguez, herida de bala. Creo que se fueron todos en la misma ambulancia" (Marcelo Polito).


Los abogados defensores desplegaron toda su miseria. A Marcelo Polito lo hostilizaron y amenazaron durante toda su declaración. Gustavo Farías -el más acotado de los tres- estuvo muy nervioso en el estrado. Con Gabriela Carchak, intentaron hacerle decir que se había tratado de un enfrentamiento. No hubo modo. Su respuesta fue demoledora: "Lo que vi, fue gente que era agredida y que trató de defenderse". "Los manifestantes fueron atacados cobardemente por la espalda", selló su declaración.


Al igual que el 20 de octubre de 2010, los periodistas de C5N pusieron el cuerpo para revelelar la verdad.


Perpetua a Pedraza. 

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