El juicio, Pedraza y la batalla por las seccionales ferroviarias

El secuestro de Alfonso Severo ha reabierto el debate del juicio en la base ferroviaria. Es de interés su denuncia de la caja negra que es Ferrobaires, controlada por una mafia política del PJ que tiene su vértice en Pedraza.


Naturalmente, los ferroviarios de la Lista Gris y los voceros nacionales del PO han colocado como parte del debate político la denuncia de una elección nacional de lista única amparada por Tomada, donde se refrendarán los socios de Pedraza. Pero tenemos que valorizar las elecciones seccionales. La batalla por la recuperación de cada una de ellas vale oro, como parte de la tarea estratégica de la expulsión de la patota y de su red de negocios capitalistas con los concesionarios y funcionarios.


Y esta batalla de las seccionales está inscripta en la historia de los FFCC. La privatización vino acompañada por la aniquilación del convenio colectivo ferroviario, dando paso a convenios por empresa. Como parte de esta tarea de aniquilación de las asambleas del gremio, que defendían las conquistas del convenio ferroviario, se aniquiló la vida de las seccionales.


El papel de las comisiones ejecutivas seccionales tuvo un gran momento en los últimos años de la dictadura, cuando el activismo se valió de ellas para reorganizarse y armar una resistencia desde abajo. Volvieron las asambleas seccionales. Se llegó a paros seccionales aprobados en esas asambleas.


Eso volvió a ocurrir en los ‘90. Ante la privatización, nació la coordinación de seccionales y se constituyó la Mesa de Enlace que funcionaba con mandato de las asambleas seccionales. Desde allí, se armaron los paros contra la privatización de los ramales.


La centralización en Pedraza, que emerge de todos los testimonios del juicio -como la indagatoria de Severo lo describe exactamente-, es la nueva modalidad que asumió la Unión Ferroviaria. Esa estructura es funcional al manejo centralizado de los subsidios que parten de la Subsecretaría de Transporte Ferroviario hacia los Roggio, Romero y compañía, y que manejó Antonio Luna hasta hace semanas -también denunciado por Severo como empleado de Pedraza.


La batalla por las seccionales que darán las listas antiburocráticas en cinco de ellas es crucial. Pero la batalla por la recuperación de la Seccional sur que se ha planteado la Lista Gris es decisiva, y merece desarrollarse hasta el final de sus posibilidades, porque podría ser el comienzo del fin de la burocracia sindical ferroviaria.

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