Fuerzas Armadas: Macri botonea a los K

Por Tomás Eps @tomaseps

Finalmente Macri decidió encender el ventilador contra sus “críticos” del peronismo, que han buscado montarse sobre el repudio popular al decreto presidencial de reintroducción de las Fuerzas Armadas en seguridad interior: “la reacción de la oposición fue de rechazo” -apuntó el mandatario en el acto del lunes 30 en Córdoba- “ahí es donde uno se sorprende, si sus candidatos a presidente, aquellos con los que yo competí hace dos años y medio propusieron exactamente lo mismo”. Se refería así a Sergio Massa y al candidato K Daniel Scioli, quienes coincidían con él en plantear el envío de tropas a la frontera norte que ahora se lleva a cabo al amparo del decreto.


El recordatorio le pesa menos al Frente Renovador –que ahora acompaña sus críticas al macrismo con un proyecto de ley de corte aún más represivo- que a la tropa de Agustín Rossi, que se afana en contraponer al decreto militarista a las políticas del kirchnerismo.


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Pero ya Scioli había destacado que sus planteos de campaña continuarían lo realizado por sus patrocinadores, desde el Operativo Fortín lanzado en 2007 –que integraba al Ejército y la Fuerza Aérea a la vigilancia aérea en el norte- al “Escudo Norte” (2011 a 2017) y Fortín II (2011-2015), que extendían la presencia de uniformados y equipos en esa zona y que contaron con el propio Rossi –ministro de Defensa de 2013 a 2015– como un artífice principal. También el “Plan Nacional de Abordaje Integral”, que dispuso el despliegue de los militares en las villas en nombre de la asistencia social.


Ya en ese entonces se invocaba el libreto yanqui de la “lucha contra el narcotráfico” para justificar la militarización, pese a que Nilda Garré recién se acuerda en estos días que el reordenamiento militar “obedece al pedido de Estados Unidos de que el país se enrole en la doctrina de las Nuevas Amenazas”. ¡La propia Garré reivindicó el apoyo logístico de las FFAA en esta “lucha”, incluso en tiempos de macrismo! (Página12, 2/8/16).


En rigor de verdad, el decreto de Macri importa un salto en calidad en una política largamente desarrollada en los años del kirchnerismo, bajo el slogan bolivariano de “integrar a las Fuerzas Armadas con el proyecto nacional”. Ese fue el objetivo estratégico detrás de la sanción de la Ley Antiterrorista y de la designación de César Milani al frente del Ejército, a quien se proveyó de un abultado presupuesto para alinear al cuerpo de oficiales y formar un aparato de espionaje paralelo a la ex SIDE. El Proyecto X de Garré y el carapintada Sergio Berni –un operativo de infiltración y espionaje en las organizaciones populares– tuvo su cabecera ni más ni menos que Campo de Mayo, una guarnición militar.


En la designación y el sostén de Milani, ya entonces denunciado por su participación en los crímenes del gobierno de Isabel Perón y de la dictadura, puede rastrearse el ADN de la “reconciliación” con los militares que promueve hoy el macrismo. CFK lo hizo claro en 2015 cuando, por cadena nacional, llamó a “superar los prejuicios hacia los militares” –ello para justificar la reorganización del aparato inteligencia dirigido al espionaje interno, que otorgaba a Milani y sus socios un poder y un presupuesto fenomenales.


El actual salto en la reintroducción de las FFAA en seguridad interior –un objetivo anhelado por todos los gobiernos que sucedieron a la dictadura– fue largamente preparado por los 12 años de gobierno “nacional y popular”, en pos de reforzar el espionaje interno y la capacidad de represión del Estado contra la organización y la movilización popular.


La lucha contra el decreto militarista de Macri debe partir de este esclarecimiento elemental de posiciones.

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