Inseguridad, gatillo fácil y reforzamiento represivo

El aumento de la inseguridad que sufrimos los trabajadores en las villas, las barriadas del conurbano y todo el país tiene como primeros responsables a los aparatos corruptos de la policía y el Estado. El gobierno de Alberto Fernández, el gobernador Kicillof, Larreta en la Ciudad y todos los gobiernos han venido reforzando las fuerzas de policiales, que son quienes están detrás del delito organizado y las zonas liberadas.

Los planteos de reforzamiento del aparato represivo con pistolas Taser o la baja edad de imputabilidad solo refuerzan una mafia policial que es parte del delito y el narcotráfico.

Es, en el mismo sentido, el accionar del gatillo fácil contra los pibes pobres. Un joven cada 20 horas muere en manos de la maldita policía. El caso de Lucas González, perseguido y fusilado por efectivos de la policía de la Ciudad sin identificación, muestra que las fuerzas policiales son una amenaza para la juventud de los barrios. Vecinos de la Villa 21-24 han denunciado cómo la policía recauda de civil distintos negocios delictivos.

El caso más reciente de Luciano Olivera, de tan solo 16 años, fusilado por un efectivo de la Bonaerense, que suma un caso más a la policía de Berni y el gobernador Kicillof, que ya ha acumulado más de 100 casos de gatillo fácil. Entre ellos se encuentra la confirmación del asesinato de Alejandro Martínez a golpes.

Esta descomposición de los aparatos policiales se extiende a todas las provincias. En Corrientes se encuentra detenido el comisario de la localidad de Monte Caseros, que detuvo y apretó a un pibe de 21 años para vender droga.

Persiguen, verduguean y obligan bajo apriete a los pibes a ser parte del delito, como lo hicieron en 2009 con Luciano Arruga, desaparecido por la Bonaerense y luego asesinado por negarse a robar para los oficiales. Estos aparatos corruptos, que son una amenaza para la juventud y los trabajadores, son sostenidos por un régimen social que condena a la pobreza, al hambre, y necesita de estos aparatos represivos para defender los intereses de los grupos capitalistas que se benefician del ajuste para pagar al Fondo.

Es necesario descabezar a las cúpulas policiales, abrir los libros de las comisarías a todos los vecinos y trabajadores, y terminar con estos aparatos represivos para ser reemplazados por una nueva fuerza de seguridad ciudadana. En ese camino, los vecinos y trabajadores nos tenemos que organizar en todas las villas y barriadas en forma independiente para reclamar medidas en poner un freno a las zonas liberadas, al delito organizado y el gatillo fácil contra nuestros pibes.

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