Junín: Brutal golpiza policial a familia por hacer karaoke “en cuarentena”

Otra salvajada de la bonaerense contra la población trabajadora.

12 efectivos policiales golpearon salvajemente este domingo a una familia de músicos de Junín, mientras participaban de un karaoke por videoconferencia en su casa. El padre (Marcelo Teilleri) tiene 2 costillas rotas, fractura de tabique y un ojo comprometido. Luego de la golpiza los llevaron detenidos a la Comisaría segunda por “incumplimiento de la cuarentena”. Allí les pidieron disculpas por el “error” cometido, los intimidaron para que no hagan la denuncia por malos tratos y, recién tras 5 horas de detención, los derivaron al Hospital local.


Junín es un ejemplo más de las consecuencias que trae aparejado el reforzamiento del aparato represivo del Estado para “combatir” el Coronavirus. El “vía libre” que desde el Estado se le ha brindado a las fuerzas policiales para el control de las calles en los barrios populares y la exacerbación de los propios funcionarios –recordemos el video del Ministro de Serguridad de la Pcia. de Buenos Aires, Sergio Berni, alentando a la tropa a salir a los barrios para “defender la Patria”- han desembocado en el atropello a las libertades democráticas más elementales de la población trabajadora, con el pretexto de que la Policía nos cuida de posibles contagios.


Golpeados y detenidos por cantar


Así contó lo sucedido Marcelo Teilleri: “Estábamos en casa cantando lo más tranquilos cuando de repente suena el timbre. Al asomarme por las rejas del garaje veo varios policías y uno de ellos, que tenía un papel en la mano, me dice que estábamos violando la cuarentena. Le expliqué que no era así, que sólo estábamos haciendo un karaoke, pero me insistieron para que abra, porque había una supuesta denuncia y tenía que firmar un papel. En cuanto salgo uno de los policías me pega una trompada en la nariz y empiezo a sangrar. Como puedo me voy para adentro y se mete conmigo el agresor y los otros policías. Allí me agarran entre varios, me tiran al piso y comienzan a patearme. Después me agarran del cuello, me asfixian y me terminan esposando. Rompieron cuadros, adornos y otras cosas, todo en presencia de mis tres nietos: Benjamín de 5 años, Dylan de 3 y Alma de 2 años. En mi casa también viven mis hijos, que bajaron al escuchar los ruidos. A uno de mis hijos, de 22 años, le pusieron un revolver en el pecho y le dijeron: cállate y tírate al suelo y después le pegaron en el piso.


Al llegar a la Comisaría, Marcelo, su esposa y su hijo –todos esposados y con lesiones de suma gravedad- son recibidos por el Principal Montenegro, quién les pide disculpas por el “malentendido”, los intima para que no revelen el atropello sufrido y los deja en libertad.


“Nos dijeron que fue un error involuntario, que los agentes se habían excedido. Yo insistí para que nos lleven a un médico. Tenía el ojo sangrando, me dolía el abdomen y mi hijo se quejaba mucho por los patadones que había recibido” relató el propio Marcelo horas después desde el Hospital, luego de hacer la denuncia por abuso policial, ante el fiscal Javier Ochaizpuro.


Una fuerza policial con “prontuario”


Este no es el primer y único caso de atropello de las fuerzas policiales en nuestra ciudad. Sin ir más lejos, el año pasado cuatro candidatos del FIT-U fueron detenidos por más de 14 horas por hacer una pintada denunciando la represión policial en Chubut, en época de elecciones. Hace unos días un jardinero que había criticado en Facebook al Intendente, porque no podía salir a trabajar y no tenía para comer, fue golpeado por efectivos locales y acusado sin pruebas de “alentar saqueos”, en línea con el ciberpatrullaje anunciado hace días atrás por Sabina Frederic, Ministra de Seguridad Nacional.


La demagogia del intendente Pablo Petrecca (Cambiemos) al anunciar los “toques de queda” y el patrullaje policial sin descanso para controlar las calles de Junín intentan tapar la ineficacia del Estado para combatir una pandemia que requiere destinar recursos extraordinarios al vaciado sistema de Salud, en lugar de razzias y pesquisas intimidantes contra la población trabajadora.


Repudiamos esta salvaje golpiza a la familia de músicos de Junín. Exigimos que el fiscal Javier Ochaizpuro lleve la investigación a fondo y que los responsables de este brutal atropello policial sean condenados. Que se abran los libros de las Comisarías y se confeccione un Comité de vecinos y organismos de derechos humanos para controlar el accionar de las fuerzas.