Nilda Eloy presente en el juicio contra los genocidas de los CCD Banfield, Quilmes e Infierno

En la cuarta audiencia del juicio se proyectaron los testimonios de nuestra compañera Nilda Eloy de la Asociación ex Detenidos Desaparecidos, sobreviviente de la dictadura y gran referente de la lucha contra la impunidad de las violaciones de los DDHH, y de Alcides Antonio Ciesa, también sobreviviente de la dictadura y estudiante de cine al momento de su secuestro, ambos fallecidos en el año 2017.

Testimonio de Nilda Eloy

El testimonio expuesto fue el que brindó en el primer juicio contra Miguel Osvaldo Etchecolatz en La Plata en el año 2006. Allí relató que fue secuestrada en la casa de sus padres el 1 de octubre de 1976, cuando tenía 19 años y era estudiante de medicina. Durante su cautiverio pasó por seis centros clandestinos de detención, lo que denominó «turismo por el Circuito Camps»: el centro clandestino de detención La Cacha, el Pozo de Quilmes, Pozo de Arana, El Infierno, casi con seguridad Vesubio y la Comisaría 3ra de Lanús hasta el 22 de agosto del 77. Luego fue blanqueada y pasó a Devoto.

Relató que cuando llegó al pozo de Quilmes «estaba toda negra, toda quemada», producto de las torturas a las que había sido sometida en la Cacha. La trasladaron en un «micro grande, éramos como 30» a Arana, donde dijo que «la tortura era escuchar la tortura, estaba todo muy cerca».

Le habían dicho que la iban a liberar, pero a último momento eso no sucedió. «Yo quedé última en la lista. Y cuando fue mi turno se me acercó uno que me dijo ‘decí alpiste’. Cuando finalmente logró que lo dijera, me respondió ‘perdiste, alguien te sacó de la lista’», expuso.

De Arana fue a parar a un lugar que, creía, era Vesubio, donde se encontró con Marlene, una paraguaya de origen alemán que fue crucificada en Arana. Tenía marcas en sus palmas de manos y plantas de pies. Frente a la emoción de Nilda, el entonces presidente del TOF Nº 1 de La Plata, Carlos Rozanski, le preguntó si necesitaba parar su testimonio a lo que Nilda respondió: «no voy a parar, fueron muchos años de silencio», sensibilizada y tenaz.

Luego de su paso por Vesubio fue trasladada a la Brigada de Investigaciones de Lanús, con asiento en Avellaneda, el CCD conocido como «el Infierno» (porque de ahí no se salía con vida) ubicado en la calle en 12 de Octubre entre Zeballos y Estrada. Allí fue donde las condiciones de detención fueron más terribles.

Justo a otros 5 compañeros, los ubicaron en una celda donde ya había otra persona. «En 5 días, la puerta de ese calabozo de un metro y medio por dos no se abrió nunca. Nos turnábamos para poder sentarnos», relató. Les daban agua «cada cuatro o cinco días, nos pasaban una manguera por la mirilla de la puerta y había que abrir la boca para tomar, la sed era lo más desesperante». Comida, «cada dos o tres días nos ponían a todos en el patio en fila y, lo que hubiera, nos daban con una cuchara a cada uno».

Recordó el primer traslado que vivió: «los llamaron, los bañaron, los afeitaron y les dieron ropa. Les decían que iban a ver a un juez, pero Graciela, una compañera, se dio cuenta de que era domingo ese día, que no habría ningún juez». Llegó a contar entre uno y dos traslados por semana mientras estuvo allí.

Luego de ello, expresó: «en ese momento era la única mujer permanente allí para todo lo que se les ocurriera. Si para presionar a un compañero creían que necesitaban hacerle escuchar cómo torturaban a la madre o a la hija, yo era sacada del calabozo, llevada a la sala de torturas que estaban atrás y torturada para hacerme gritar. Y yo gritaba», describió.

Valientemente mencionó a Miguel Angel Ferreyro, «un cabo a quien denunció por violación» que reconoció por la voz en una audiencia del Juicio Por la Verdad y por el anillo que llevaba puesto, que era el mismo que usaba en aquel entonces.

El genocida Ferreyro, quien goza de prisión domiciliaria en City Bell, fue escrachado en su casa este domingo.

También mencionó un episodio en el que «el jefe de la patota que estaba ese día me hizo sentir un aparato del cual se ufanaba, porque decía haberlo creado, que usaba para introducir en las mujeres y pasarles electricidad». Se trataba de un elemento de tortura que se introducía en el útero con la finalidad de quemar el endometrio y generar infertilidad.

Como muestra de las situaciones extremas que vivieron en el Infierno, contó que un joven apodado Chiche, antes de ser secuestrado, había sido operado de apendicitis y no resistió a la tortura. Lo dejaron dos días muerto en la misma celda.

De allí, fue trasladada a la Comisaría III de Valentín Alsina, pesando 29 kilos y luego «blanqueada» en Devoto, donde le dan la libertad a principios del año 1979.

El testimonio de Nilda fue determinante para condenar a Etchecolatz, quien comandó la patota que fue a secuestrarla a su casa. Nilda lo reconoció años después cuando lo vio en la televisión durante la década de los 90. Asimismo, recordó a cada compañero y compañera con la que compartió cautiverio; muchos familiares supieron el destino de sus seres queridos por ella. Su testimonio también es un gran insumo probatorio para esta debate por el que tanto luchó, aportó y no llegó a ser parte producto de las secuelas de su cautiverio. ¡Continuamos su lucha!

Testimonio de Alcides Antonio Chiesa

Alcides estudiaba cine en el Instituto Nacional de Cine, vivía en Quilmes. Lo secuestraron el 15 de octubre del 77 de la casa de sus padres, fue llevado al Pozo de Quilmes, donde se encontró con su esposa: «me torturaron delante de mi mujer», expresó. Luego fue trasladado a Puesto Vasco donde se encontró con su padre, quien también había sido secuestrado. Luego lo trasladan nuevamente al pozo de Quilmes, donde es atendido por Bergés por una infección que tenía en la pierna. Inlcuso, debido a la hinchazón, se tuvo que cortar el pantalón.

«La tortura más difícil era el encierro, días y días en el mismo lugar. La sensación de no ser nada, de no poder denunciar en el palacio de justicia, en una comisaría, lo que nos estaban haciendo» exclamó.

Fue liberado en el año 81, luego de su detención en la Unidad Nº 9 de La Plata.

El martes 24 a las 9:30 continúan la audiencias, por el momento virtuales. Se pueden ver por el canal de Youtube del Tribunal Nº1 de La Plata, causa Minicucci.

 

 

 

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