Río Gallegos: otro abuso policial, esta vez contra una docente jubilada

Repudiamos y denunciamos la violencia y el abuso policial que sufrió la docente Mónica Leiva.

Hace una semana ocurrió otro hecho de violencia policial contra una maestra jubilada. Se trata de Mónica Leiva, quien fue violentada en su hogar por varios policías que ingresaron por la fuerza a su departamento con la excusa de una denuncia anónima por “ruidos molestos”. Mónica les explicó a los agentes que no existía tal situación ya que en esos momentos se encontraba con su hija y su pareja que descansaba en una de las habitaciones de la casa. Luego les preguntó quién había realizado la denuncia y les sugirió hablar con el administrador del complejo de departamentos, ya que para ingresar al mismo debían estar autorizados por aquel.

La situación se agravó cuando Mónica quiso hablar con el administrador del complejo tras lo cual fue golpeada por la espalda por uno de los efectivos para ser detenida. Esta agresión inexplicable fue registrada por las cámaras de seguridad que tiene el edificio donde se puede observar la violencia con la que reaccionan los policías. De inmediato llegaron más patrulleros y policías. La docente fue detenida junto con su pareja para ser llevada a la comisaría primera donde los siguieron golpeando en distintos calabozos.

A Mónica le tocó vivir una situación horrible ya que fue torturada por una agente que le pisó las manos con los borceguíes y le propinó puntapiés en el estómago hasta provocarle vómitos. La misma mujer policía que la sometió le llevó un balde con agua y un trapo de piso para decirle: “limpia hija de puta, porque sino nos vamos a agarrar Covid».

La situación de vejaciones y torturas cesó por la intervención de un jefe de guardia que le informó que su detención no correspondía y que en pocas horas podría salir en libertad.

Desde el Plenario de Trabajadoras conversamos con su abogado, Dr. Trevotich que salió a denunciar el hecho en un medio local de la ciudad y reveló que a Mónica la obligaron a firmar una declaración por cosas que nunca había hecho, en un calabozo oscuro y todavía con sus manos hinchadas por la violencia sufrida. Sólo así, tras firmar Mónica pudo irse de la comisaría.

Tras el grave suceso, el letrado junto con Mónica fueron atendidos en la jefatura de la Policía por los comisarios Cortés y Guanes, quienes les recomendaron presentar una denuncia por escrito, prometiendo que ellos se encargarían de que el área correspondiente averiguaría quienes fueron los responsables por el abuso. La víctima junto con su abogado también presentaron una denuncia ante la jueza López Leston, quien ordenó el secuestro de las cámaras de seguridad del edificio como prueba.

Estamos ante otro caso de apremio ilegal que se suma a una cadena de hechos perpetrados por parte de la Policía de Santa Cruz. Hechos que durante la cuarentena se multiplicaron y agravaron.

Ya conocemos por los medios capitalinos la denuncia del joven Javier Astorga, quien también fuera protagonista de un gravísimo hecho de abuso policial en la Comisaría 6ta, caso que al día de hoy no tiene culpables ni medidas concretas como castigo.

También hace unos días, una mamá denunciaba por “grooming” a otro policía de la ciudad que seguía prestando servicio en la fuerza a pesar de existir varias causas en su contra desde el año pasado, y por estar directamente implicado en una causa federal en Buenos Aires en una red de distribución de pornografía infantil.

Estas situaciones pintan de cuerpo entero la institución policial que no ha hecho otra cosa que imponerse a través de la violencia y el miedo, con la complicidad de las máximas autoridades como el ministro de Seguridad Lisandro de la Torre, que encubren y le dan impunidad a su accionar.

Repudiamos y denunciamos la violencia y el abuso policial que sufrió la docente Mónica Leiva.

Basta de abuso policial y encubrimiento del poder político.