Techint y el genocidio

Por J.


Un editorial de la semana pasada de La Nación, en el que se exigía “terminar con las mentiras de los años ‘70” y con los juicios a los genocidas, expresó crudamente una posición de fondo de la burguesía, que observa con temor la posibilidad de verse ella misma en el banquillo de los acusados. De allí el clamor del editorialista contra las “persecuciones” a jueces que colaboraron con la represión y otros cómplices civiles del genocidio.


 


La causa judicial contra Carlos Blaquier, dueño del Ingenio Ledesma y socio político y económico de los gobiernos de Fellner-CFK, encendió las alarmas de esta gente. Todos los años, la marcha que conmemora la “Noche del Apagón” levanta la acusación por la complicidad de uno de los grupos capitalistas más importantes del país con los grupos de tareas de la dictadura militar.


 


Ahora, nada menos que Techint se encuentra en el ojo de la investigación judicial por la desaparición de 40 obreros de la ex Dálmine-Siderca, en Campana. Los casos podrían ascender a 230. La zona Zárate-Campana era un área represiva controlada por el Ejército, con centro en la base militar de Campo de Mayo. Por allí pasaron más de 7.000 compañeros y sobrevivieron apenas un centenar. “Fue un área con alto nivel represivo, que atacó fuertemente la militancia política y laboral. Era una zona fabril e industrial fuertemente sindicalizada. Y todavía tenemos pendiente cómo fue la relación operativa con las empresas”, dice en Infojus (27/11) uno de los fiscales, Miguel García Ordaz.


 


En el marco de esta pesquisa, la semana pasada fueron indagados cinco represores. De ellos, cuatro estaban en libertad. Se negaron a declarar. “Eran los encargados de poner los medios a disposición de las fuerzas de tareas, los que tenían personal a cargo y diagramaban los operativos” (ídem).


 


La burguesía nacional impulsó y financió el genocidio. Cuarenta años después, la patronal de La Nación reclama impunidad. Sus periodistas y obreros gráficos le mostraron, en su propia casa, que hay reservas para seguir peleando por el juicio y castigo.

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