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22 de mayo de 2019

El 24, marchamos al Congreso en la jornada mundial contra el cambio climático

Impulsemos un gran movimiento independiente contra la depredación del ambiente.
Por Corresponsal
Tribuna Ambiental

El viernes 24 tendrá lugar una Jornada Mundial contra el Cambio Climático, cuya cita central en Argentina será una concentración a las 17 h frente al Congreso Nacional. La jornada contará con otras actividades, entre ellas un festival a las 20 h en la Facultad de Agronomía de la UBA.

La anterior movilización internacional, el pasado 14 de marzo, se hizo sentir en más de cien países, con la participación en nuestro país de más de 5.000 jóvenes que marcharon a Congreso.

Este movimiento surgió el año pasado en Europa, impulsado por estudiantes secundarios que vienen realizando paros todos los viernes para colocar en la agenda pública el problema. Los últimos estudios publicados informan un pico de dióxido de carbono en la atmósfera que, de no tomarse medidas, generará impactos y consecuencias drásticas e irreversibles en el planeta. La invasión de osos polares en Rusia por la reducción de su hábitat a raíz del aumento de la temperatura, es una muestra de la gravedad de la situación, además de los eventos climáticos extremos que se vienen dando en la última década con preocupante frecuencia en todo el mundo.

Los Jóvenes por el Clima, la organización que replica este movimiento en Argentina, plantean que ya no se trata de cambios individuales, señalando que el 77% de las emisiones de gases con efecto invernadero (GEI’s) son de solo 100 empresas en todo el mundo, y apuntando los cañones de su reclamo a la responsabilidad de los gobiernos.

La clase capitalista atraviesa su propia bancarrota ajustando aún más a las clases populares,  y profundizando las prácticas contaminantes para sostener una economía en recesión. Estados Unidos se retiró en 2017 de los Acuerdos de París de 2015-2016, que establecían objetivos de reducción de emisiones de GEI'S (el propio Acuerdo constituyó una verdadera impostura: se contradecía con las planificaciones presentadas por estos países, no establecía sanciones por incumplimientos y se firmó  en una cumbre financiada por monopolios contaminantes como Volkswagen). En esta misma sintonía contaminante, el fascistoide Jair Bolsonaro plantea el desmonte del Amazonas.

La Argentina no está exenta de esto. De la mano del avance de los capitales sojeros, la deforestación -primero con CFK y ahora con Macri- no ha dejado de crecer, expulsando campesinos y pueblos originarios. En beneficio de los pulpos hidrocarburíferos, se impulsa el modelo del fracking y la megaminería contaminante. En este cuadro, se reproducen los desastres ambientales con inundaciones, contaminación de napas y problemas de contaminación de la salud de las poblaciones aledañas.

Desarrollemos un movimiento independiente

Es indudable que la situación ambiental es de emergencia, y así lo ha entendido un amplio activismo que salió a la lucha contra esta catástrofe.

Sin embargo, advertimos que ya se han puesto en marcha diversos operativos para desviar la lucha,  por ejemplo a través del parlamento. Tal es el caso de una ley presentada por la diputada del kirchnerismo, Gabriela Cerruti, que establece una declaración de “emergencia” absolutamente inocua, al tiempo que reivindica una serie de leyes anti ambientales.

La iniciativa de Cerruti plantea la conformación de una comisión con senadores y diputados -de los mismos partidos que gobiernan el país y las provincias al servicios de los monopolios contaminantes-, presidida por un funcionario designado por el Poder Ejecutivo Nacional; y que integraría a sectores de la sociedad civil, pero cuya representación y forma de designación será potestad de la reglamentación que haga el gobierno. Por lo demás, la comisión tampoco tendrá funciones ejecutivas, sino que se dedicará a realizar sugerencias y velar por la aplicación de leyes que hace años son letra muerta y cuya implementación tampoco es garantía de nada. El activismo que aporta genuinamente a esta ley deberá hacer una  experiencia sobre la demagogia de los partidos del régimen y no dejar frenar su lucha.

En el plano internacional, por su parte, todo un sector de la burguesía europea busca cooptar al movimiento ambientalista, en función de sus pujas con Donald Trump.

Nuestro programa

Reivindicamos y apoyamos el derecho de las comunidades a vetar emprendimientos contaminantes, como ocurrió en Famatina y en Esquel. Reclamamos la prohibición inmediata de fumigación con agrotóxicos en zonas rurales pobladas. Planteamos el saneamiento de los ríos y suelos contaminados bajo supervisión de organizaciones ambientales y de vecinos; el cese inmediato de los desmontes y la recuperación de las áreas devastadas, financiado por las empresas responsables; y el impulso a las energías renovables y limpias. Vamos por la evaluación independiente del impacto ambiental de emprendimientos económicos, bajo control de trabajadores, vecinos y organizaciones ambientales.

Señalamos que las medidas que se deben tomar con urgencia para frenar el avance del cambio climático no pueden ser dirigidas por la misma clase responsable del colapso ambiental, económico y social a nivel mundial. El planeta exige un cambio de 180° para conservar la Biodiversidad y la sostenibilidad de nuestra propia especie. A la barbarie y la crisis a la que nos empuja el capitalismo, le oponemos la lucha por el socialismo; por una producción dirigida por y para las mayorías trabajadoras, sin explotación y sin destrucción de nuestro hábitat.

Vamos con todo a la movilización del 24.  

 

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