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10 de julio de 2019

Vidal y su ministro de Agroindustria hacen lobby por las semilleras

En una mesa debate titulada “Trigo desafío 2023”, junto a lo más granado de los industriales cerealeros y molineros, el ministro de Agroindustria bonaerense, Leonardo Sarquís, volvió a reclamar una rápida sanción de la nueva Ley de Semillas.

Este funcionario, ex CEO de Monsanto, de campaña electoral, habla como vocero de las grandes patronales agrarias cuando afirma que “las empresas sean nacionales o internacionales, necesitan tener certidumbre porque así generan producción, empleo y mejoran la calidad de vida de las personas” (diarios bonaerenses, 2/7).

Es una mentira grande como una casa. La sanción de esta nueva versión de la Ley de Semillas, por la cual se patentan las semillas de especies vegetales y se obliga al pago de regalías a quienes la utilicen, beneficiará únicamente a Bayer-Monsanto, Syngenta-Chemchina, Corteva (DowDuPont) y Basf, es decir a quienes monopolizan el comercio de semillas.

Con esa normativa, las semillas colocan al productor ante una gran dependencia del capital financiero, ya que impide que pueda sembrar las semillas producidas originalmente de una variedad comprada, prohibiendo el “derecho de uso propio” de los agricultores y criminalizando el intercambio de semillas nativas.

Sarquís avala el actual sistema de producción agrícola de nuevas semillas resistentes a los agrotóxicos, lo cual completa la dependencia a todo un paquete tecnológico que cierra el círculo de la rentabilidad empresaria al producir semillas, cobrar regalías y vender los agroquímicos indispensables para obtener el rendimiento necesario.

Todo esto se traduce en una mayor apropiación de la renta agraria por parte del gran capital financiero y agroindustrial. El gobierno provincial de Vidal y su ministro ponen así su campaña electoral al servicio del lobby de estas empresas. Tan evidente es esto, que contra esta presión se han erigido diversas ONGs y hasta se pronunció en rechazo el Consejo Directivo de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de La Plata, reclamando que no se implementen las regalías y se reconozcan las semillas nativas y criollas.

Es necesario estar alerta a este lobby, y organizarse contra esta nueva ofensiva. En caso de que avance el tratamiento parlamentario de esta nueva Ley de Semillas, tenemos que movilizar rápidamente a las familias campesinas y pequeños productores, organizaciones ambientalistas, y a la comunidad en general.

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