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18 de julio de 2019

La crisis ambiental en Córdoba

Por Pedro
UJS-Córdoba

Al cabo de 20 años de gobierno pejotista, las condiciones del ambiente y la clase trabajadora de la provincia se han visto deterioradas por la deforestación, el uso de agrotóxicos y toda clase de problemas hídricos.

Las inundaciones de 2015, que dejaron una decena de muertos, mostraron en toda su crudeza el problema de la deforestación. El 18 de febrero de ese año, la agencia Télam atribuía a esa causa y a la “pésima administración ambiental” las inundaciones e informaba que “en Córdoba queda menos del cinco por ciento de la superficie que tenía originalmente el bosque nativo, y que entre 1998 y 2002 sufrió la más alta tasa de desmonte de Argentina y una de las mayores del mundo”.  Todavía hoy, algunas familias siguen reclamando al gobierno el pago de los daños que el propio gobernador Juan Schiaretti se comprometió a reparar.

La administración central de la provincia realizó negocios multimillonarios sin importar las necesidades de la población que habita zonas de riesgo hídrico, que ve degradada su flora y su fauna nativa, su ecosistema y la salud de la región. Un ejemplo son las obras públicas que se desarrollan en las sierras (la autovía de montaña), denunciadas recurrentemente por lxs vecinxs.

En materia de agrotóxicos, cabe señalar que más de 500 escuelas rurales están en riesgo por las fumigaciones con glifosato (Tiempo Argentino, 16/6).

Luchas

El ataque al medio ambiente despertó un gran movimiento popular en la zona de las sierras y  las sierras chicas. Las grandes movilizaciones en la ciudad y en los municipios del interior en ‘‘defensa del bosque nativo”, por una ley de bosques que realmente conserve la vegetación provincial y de efectiva aplicación, fueron el eje de la lucha ambiental de esta etapa. La ley actual ha sido violada sistemáticamente, tanto para negociados inmobiliarios, como por parte de los pools sojeros, con el constante aval del gobierno del PJ. Asambleas, una coordinadora y las consecuentes movilizaciones masivas fueron los métodos predilectos de lxs cordobeses en esa etapa. Lo siguen haciendo hoy diciendo: ¡No a la autovía de montaña!, ¡Sí a la vida!, ¡Fuera Monsanto! Si hay algo que ha demostrado la población cordobesa han sido reservas de lucha en relación a la cuestión ambiental, desde el acampe de Malvinas Argentinas contra la multinacional Monsanto, pasando por la lucha de lxs familiares de barrio Ituzaingó contra las fumigaciones con agrotóxicos, así como lo hecho por VUDAS (Vecinos Unidos en Defensa de un Ambiente Seguro) contra Porta Hnos (por la contaminación del barrio San Antonio), o  por la erradicación del basural de Santa Ana. En cada una de estas luchas Tribuna Ambiental ha hecho presencia.

El gobierno ha intentado lavarse la cara hablando de una transición hacia energías renovables, pero lo cierto es que usa esa transición como pretexto para el desarrollo de nuevos negocios. Así lanza 600 millones de pesos, desde Bancor, en ‘‘créditos blandos para hogares y Pymes” para la instalación de paneles solares. Y ¡oh casualidad! serán proveídos por ¡una única empresa!: SolarLatam, que “planean facturar 5 millones de dólares en 2019” (‘El Cronista’, 6/3).

La salida es con la izquierda

Tanto el macrismo como el kirchnerismo han acompañado y votado en conjunto con el peronismo las  leyes de desmonte actual (el mismísimo Pablo Carro las votó dándole la espalda al pueblo y al medio ambiente). Ahora, el gobierno del PJ cordobés (el más macrista) tiene mayoría calificada de 2/3 en la Legislatura para los negocios y la depredación ambiental.

La única fuerza política nacional que toma el problema ambiental en su programa, consciente de que de esta crisis se sale con una transformación integral de la sociedad, es el FIT-U que plantea la nacionalización de los recursos naturales estratégicos, el control obrero y de los usuarios de los servicios públicos energéticos, la defensa de las escuelas rurales frente a las fumigaciones con glifosato, y la planificación racional de la transición energética.

Con este programa iremos a cada asamblea donde se discutan cuestiones ambientales, a cada movilización y también a las legislaturas y al Congreso. ¡La lucha es ahora! Es necesario organizarnos para que la crisis económica y ambiental la paguen los que la generaron: la clase capitalista y sus asquerosos negociados.

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