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24 de diciembre de 2019

Mendoza: una rebelión que recién comienza

El gobernador promulgó la reforma de la 7722 y reprimió la enorme movilización

Luego de una jornada marcada por “la marcha más grande de la historia de Mendoza” contra la megaminería con una concentración que superó las 20 mil personas y enfrentó la posterior cacería montada por el enorme dispositivo policial desplegado por el gobernador Rodolfo Suarez, la movilización política del pueblo de Mendoza sigue en ascenso.

Es que el intento de Suarez por darle un fin a la jornada de protesta en la Casa de Gobierno con represión, solo consiguió que la misma se desplegara hacia todo el centro y cobrara nuevamente masividad. De noche, un cacerolazo de protesta concentró a más de 5 mil personas en el centro de la Ciudad.

A estas se le volvieron a plegar convocatorias en el Valle de Uco, en toda la zona este de la provincia y sur, con una movilización de más de mil vecinos y vecinas que se concentraron frente al municipio de San Rafael para repudiar al Intendente Emir Félix, del PJ, acérrimo defensor de la minera (su familia son los poseedores de la mina de oro “Don Sixto”). Alrededor de la habilitación de la minería contaminante se está gestando un repudio generalizado a las fuerzas del régimen en su conjunto.

Esta rebelión en ascenso, que pasó de movilizar un poco más de mil personas el pasado 17 de diciembre a la legislatura a mas de 20 mil en una sola semana. Este movimiento tiene como antecedente las importantes movilizaciones de enero pasado que se opusieron a la implantación del sistema de transporte MendoTran por el entonces Gobernador Alfredo Cornejo, que impuso un boletazo y fue un desastre para las condiciones de servicio.

Como ocurriera aquella vez, es la juventud la principal protagonista de una movilización política que tiende a la rebelión. La efervescencia juvenil expresa una fuerte tendencia en todas las masas a salir a luchar para defender las condiciones de vida que son pisoteadas por los gobiernos capitalistas y que los lleva a enfrentar al régimen en su conjunto.

Frente a la marea creciente de rechazo el oficialismo, que tuvo el apoyo del PJ en la legislatura, se quiere recostar en la represión en un intento de pisar el acelerador para tratar de imponer a toda costa la agenda de las megamineras. El Gobernador montó por la noche un hecho mediático alrededor de la visita a uno de los supuestos policías heridos, al tiempo que promulgaba finalmente la ley que desmembra la 7722 y habilita la minería contaminante.

Del lado del peronismo nuevamente han salido a intentar lavarse la cara. Anabel Sagasti, ex-candidata de gobernadora y miembro de La Cámpora, estuvo a cargo de negociar el acuerdo que permitió la votación y ahora intenta despegarse del aval político que le dio al saqueo imperialista, argumentando que ella se encuentra del otro lado de la vereda de la represión. Se hacen los distraídos con el fondo de la cuestión, que dio lugar al choque entre miles de mendocinos y el estado que avala la minería contaminante, con su voto.

Se puede ganar

Toda esta situación sigue dejando pendiente la tarea de sumar al movimiento obrero organizado a esta lucha por la defensa de los recursos naturales. Se vienen sumando cantidades de trabajadores, pero no lo hacen los sindicatos de manera organizada. Es que varios de los gremios agrupados en la CGT, luego de intentar la maniobra de movilizar a favor de la minería y hacer sapo, se llamaron al silencio, el mismo que mantiene la CTA de los Trabajadores, siguiendo al pie de la letra la línea del kirchnerismo.

Se impone un paro activo de todas las centrales obreras de la provincia para rechazar la represión y exigir la inmediata anulación de la ley que habilita la megaminería contaminante. Al mismo tiempo, la movilización a escala provincial impone la profundización de la organización y movilización, con asambleas populares por localidad para organizar la continuidad de la lucha hasta triunfar.

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