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5 de abril de 2020

Malvinas Argentinas, José C. Paz y San Miguel: entre basurales, el miedo al coronavirus y una crisis estructural descomunal 

Los vecinos de San Miguel, Malvinas Argentinas y José C. Paz, partidos vecinos del noroeste bonaerense, desde hace varios años se encuentran movilizados frente a la existencia de basurales a cielo abierto y los peligros sanitarios que acarrean; y por obras de infraestructura que den solución a todos los problemas. 

Infraestructura en crisis

Con la expansión del coronavirus y la extensión de la cuarentena obligatoria, estamos ante una situación excepcional que viene a empeorar las condiciones de vida de las y los vecinos de los distritos mencionados.

Veamos.

Según informes del Laboratorio SIG del Instituto del Conurbano (ICO) de la Universidad Nacional de General Sarmiento (UNGS) en José C. Paz y Malvinas Argentinas solamente un 20% de la población tiene red de agua corriente en sus hogares. En San Miguel, la situación no difiere de los demás distritos: el 50% de los hogares no cuenta con red de agua corriente. A su vez, la situación de hogares con desagüe o redes cloacales no mejora: en José C. Paz y en Malvinas Argentinas encontramos un pico de 30%, en San Miguel el 40% de los hogares no tiene red de cloacas. 

José C. Paz es uno de los distritos más afectados por la pobreza que, según datos del INDEC, en diciembre del pasado año rondaba los 40% y el de indigencia un 10%. Esta realidad es un caldo de cultivo para la propagación de todo tipo de enfermedades y expansión del covid-19. Cuestión reconocida por el propio intendente que hace unos días vociferó que “pueden morir entre 4 mil o 5 mil personas del distrito” si hay una proliferación del Covid-19.

Las y los compañeros del Polo Obrero vienen siendo un factor de organización contra esta tierra arrasada por la pobreza, la marginalidad y la miseria a las que se ven sometidos todos los vecinos. 

¿Cómo cumplir la cuarentena obligatoria? Sin ingresos, sin agua potable y sin cloacas no hay cuarentena que pueda cumplirse en condiciones.

Basurales, ratas, mosquitos, río contaminado y la responsabilidad de los municipios

La particularidad del conurbano quizás consista en la variedad de paisajes encontrados: grandes espacios verdes, villas miserias, riachuelos o ríos, zonas pudientes, etc. Tal es el caso del río Reconquista, que atraviesa 18 distritos del AMBA y que particularmente une la zona norte con zona oeste del conurbano. San Miguel es uno de los distritos por los que pasa su corriente bordeando a distintos barrios. El río Reconquista es el segundo río contaminado detrás del Riachuelo, con un 33% de contaminación de origen cloacal e industrial. Los barrios se ven afectados por la falta de obras de infraestructura y saneamiento, como a su vez por consumir agua no apta para el consumo humano. Las enfermedades como la hepatitis o infecciones gastrointestinales son comunes en esta zona. ¿La municipalidad de San Miguel? En agosto del 2018 organizó una remada encabezada por el intendente Jaime Méndez y el director de Medio Ambiente Santiago Piaggio. Nada más. 

En Malvinas, los vecinos de la localidad de Gran Bourg comenzaron a organizarse en asambleas contra el basurero ilegal que funciona allí hace varios años, en un terreno de varias hectáreas conocido como “Campo La Juanita”. Varias veces denunciaron la complicidad del exintendente Jesús Cariglino con los dueños del campo, quienes lo alquilan a distintos camiones (en su gran mayoría pertenecientes al municipio) que descargan basura de dudosa procedencia, que luego es enterrada o directamente quemada. El actual intendente (desde el 2015), Leonardo Nardini, se había comprometido a establecer allí controles rigurosos, pero a las promesas se las llevó el viento, y el basurero crece cada día más. Los vecinos se han alertado por la proliferación de una gran cantidad de nidos de ratas, en medio de la crisis sanitaria. 

Por su parte, los vecinos de los barrios San Atilio y Santa Ana de José C. Paz, en la zona conocida como “Triple Frontera” que une Moreno, Pilar y José C. Paz, vienen llevando varias acciones de movilización contra los basurales a cielo abierto. La situación en estos lugares es crítica ya que viven con una contaminación directa y constante. Al ser una de las zonas afectadas por la falta de agua potable y cloacas las napas se ven contaminadas cada día más y, por otro lado, la quema de la basura aumenta la toxicidad del aire.

Esto no es todo, en principios del año pasado los vecinos registraron un constante arribo de camiones municipales con la leyenda "José C. Paz limpio" para tirar residuos en el basural que los vecinos denuncian desde hace años. Lo irritante es que el intendente Ishii en 2018 firmó un convenio de 120 millones de dólares con la empresa china SUMEC Group Corporation para la creación de una planta de tratamiento de residuos. Dicho sea de paso, sin datos de la construcción o del trabajo que debería estar llevando a cabo. Lo único que trata el intendente son negocios espurios que no generan ningún tipo de mejora en las condiciones de vida de los vecinos: no se generan puestos de trabajo y el propio municipio contamina a los vecinos, sin dejar pasar por alto que es el propio Ishii el que despide como lo hizo con las y los trabajadores de la Orquesta Municipal.

Por una salida de fondo

Desde el Partido Obrero acompañamos el reclamo de los vecinos y denunciamos la responsabilidad directa de los municipios que permiten que el sector de recolección, en manos privadas o de los municipios, no cumpla con las normas de seguridad e higiene, ahorrándose de este modo el costo del tratamiento de la basura.

Nos seguimos dando la tarea de pelear por la reincorporación inmediata de las y los trabajadores de la Orquesta Municipal de José C. Paz; por un seguro al parado de $30.000; por un plan de obras públicas y de viviendas populares bajo control de las asambleas barriales. Trabajo genuino para todos los trabajadores desocupados. Plan de obras hidráulicas, sanitarias y de higiene. 

La ambición de la clase capitalista agrava, cada día más las condiciones del medio ambiente y, a su vez, degrada las condiciones de vida de la población trabajadora.

 

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