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21 de marzo de 2019 | #1541

200.000 desocupados ganamos las rutas, puentes y accesos

Más de 100 cortes y bloqueos obligan a Stanley a abrir una negociación
200.000 desocupados ganamos  las rutas, puentes y accesos

La participación de la casi totalidad de las organizaciones de desocupados y precarizados puso de manifiesto la crisis de la política asistencial del gobierno

La contundente jornada nacional piquetera del miércoles 20 ante el crecimiento del hambre, con más de cien cortes de ruta y de puentes a lo largo y ancho del país, concluyó con un llamado del gobierno a establecer una mesa de negociaciones, obligando a la ministra de desarrollo social Carolina Stanley -que siempre argumentó no querer negociar bajo presión- a recular en chancletas ante la enorme jornada que contó con más de 200.000 desocupados en las calles.

La jornada comenzó, sin embargo, con la represión de la policía del jefe de gobierno Horacio Rodríguez Larreta al piquete de Callao y Corrientes, y continuó con la que sufrimos en el Puente Pueyrredón por parte de la Prefectura, con compañeros gaseados y algunos contusos, pero que logró defender el corte total del Puente al grito de "el puente es nuestro…"

La participación de la casi totalidad de las organizaciones de desocupados y precarizados puso de manifiesto la crisis de la política asistencial del gobierno, que procura mantener la “calle despejada” mientras crece la desocupación y la pobreza, se devalúa la capacidad adquisitiva de los planes sociales, se desabastecen los comedores populares y se cierra el acceso a nuevos beneficiarios. La situación social es potencialmente explosiva: ha debido tomar nota de ello incluso Macri, anunciando con bombos y platillos, en la apertura del Congreso, un 46% de aumento para la AUH (que queda en la miseria de $2.644), y el FMI, que prometió entre 20 y 40 mil millones extra para asistencia social para 2019. Los patrones tienen presente que el desenvolvimiento de su plan de ajuste puede parir una rebelión que amenace a todo el andamiaje político.

Las organizaciones del llamado Triunvirato Cayetano (CTEP, CCC, Somos), que venían de garantizar un “diciembre tranquilo” a Stanley, coincidieron en las calles con el frente que integra el Polo Obrero junto a Barrios de Pie, el MST Teresa Vive, MAR-CTA A, Cuba-MTR, MTR 12 de Abril, Votamos Luchar, y un conjunto de organizaciones que vienen desplegando un largo plan de lucha –en algunos casos, incluso, con una coordinación previa de las acciones comunes, como los masivos cortes del puente Neuquén-Cipolletti y Puente Pueyrredón. La crisis social y la consecuente agitación entre sus bases llevó a los Cayetanos a dejar de lado su política de compromiso con el asistencialismo de Stanley, que vuela por el aire producto de la recesión y el ajuste.

En el mismo sentido, la demanda por parte de este sector de leyes de corte asistencial bajó el volumen y cedió su lugar protagónico al planteo de una “paritaria social”, que traduce (aunque de forma ambigua) el claro pliego de reivindicaciones planteado por el frente de lucha: reapertura y aumento del monto de los programas sociales y provisiones alimentarias para los comedores populares (discontinuadas desde hace tres meses, mientras la concurrencia a los mismos no para de crecer).

La masividad de la jornada y el compromiso obtenido marcaron el mérito de la movilización callejera y la unidad de acción, de forma independiente del gobierno. Partiendo de esa base el Polo Obrero -que participó en decenas de acciones con miles de compañeros y compañeras- desarrolló la necesidad de extender esta orientación a todo el movimiento obrero: superar la política de contención de la CGT y las CTA y convocar un paro activo nacional, para quebrar el ajuste del FMI, Macri y los gobernadores.

La propuesta de reunión formal del gobierno con las organizaciones "piqueteras duras" y simultáneamente con las del Triunvirato (recibirá por separado a éste y la llamada cuarta pata -FOL, Frente Popular Darío Santillán, FOB, MTD) muestra el lugar ganado por las consecuentes organizaciones que en diciembre pasado acampamos en la 9 de Julio mientras el gobierno se jactaba de la paz social y Juan Grabois de la CTEP calificaba la relación con Stanley de "11 puntos de 1 a 10".

Las organizaciones piqueteras mantenemos el estado de alerta y velamos las armas hasta la reunión del jueves 28. De no haber una respuesta a los reclamos planteados, continuará el plan de lucha.     
 

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