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19 de marzo de 2020 | #1585

Una bomba activada: pandemia y pobreza crecen juntas

Sobre los anuncios “sociales” del gobierno

La pandemia que afecta a la población mundial es, como ocurre con todas las enfermedades de contagio masivo, mucho más dañina para la población más pobre.

Las medidas de aislamiento, cese o disminución del movimiento económico por un lado y el aumento del gasto familiar en medidas sanitarias por el otro, son factores que afectan al conjunto de la población pero es mucho más grave en el caso de las familias pobres (16 millones de personas) que no tienen ahorros ni medios económicos para afrontar la emergencia.

El trabajo informal o changas, con los que sobreviven los 3.5 millones de desocupados que hay en el país, están empezando a escasear o directamente a desaparecer; vendedores ambulantes, cartoneros, feriantes, servicio doméstico y hasta el trueque, último eslabón de la pobreza, donde se cambia ropa u otros elementos por comida, se están paralizando o disminuyendo producto de la crisis.

La depresión económica está dejando sin ingresos a una parte de los trabajadores eventuales o cuentapropistas, lo que está aumentando la demanda de alimentos en los comedores. Los anuncios del gobierno de una suma fija por única vez a los 556 mil planes sociales, y un aumento de la Asignación Universal por Hijo, son absolutamente insuficientes para afrontar los gastos y no tienen en cuenta a los 3.5 millones de desocupados.

El gobierno Fernández-Fernández, que creyó que se ahorraría “gastos” prorrogando el Presupuesto de 2019 para pagar la deuda externa, se encuentra ahora con un presupuesto reducido que es totalmente insuficiente para afrontar la crisis. Hay que suspender todo pago de la deuda y que ese dinero vaya a cubrir las necesidades de los sectores populares. 

Se ha anunciado también, una vez más, que se aumentarán las partidas alimentarias para los comedores populares, pero han pasado 100 días de gobierno y Fernández, igual que Macri, no cumple con la emergencia alimentaria votada en septiembre del año pasado.
Los barrios, asentamientos y villas que no tienen agua potable son lugares vulnerables sobre los que no se ha tomado ninguna medida.
El hacinamiento de la población que vive en condiciones precarias conspira contra los consejos que inundan los medios de comunicación y son casi imposibles de cumplir entre la población más pobre, sin afectar la compra de alimentos y los demás elementos imprescindibles para la vida de la familia. Esto, sumado a la falta de agua potable y a que muchísimas familias no tienen recursos como para comprar alcohol en gel, jabón y lavandina, que aumentan sus precios sin control. 

La situación en los comedores populares que vienen atendiendo la emergencia alimentaria es dramática ya que no contamos con elementos de higiene y sanitarios provistos por el Estado y las medidas que tomamos en ese sentido dependen de los recursos propios que son muy escasos.

El reclamo que le hicimos al gobierno la semana pasada las organizaciones del Frente Piquetero para que nos provean de elementos sanitarios para los comedores y merenderos, no ha tenido ninguna respuesta favorable hasta el día de hoy. Lo que repiten es que hay dificultades presupuestarias, cuando la crisis sanitaria, con la pandemia y el dengue, se acelera todos los días. 

En los puntos donde se distribuyen los alimentos para una población muy vulnerable a las enfermedades contagiosas, circulan cientos de miles de compañeros que no pueden dejar de ir a retirarlos y otros miles que trabajan para garantizar esa distribución. 

¡El Estado no ha tomado ninguna medida para enfrentar este cuadro que actúa como un multiplicador de los riesgos de propagación del virus!

El crecimiento de la desocupación será una de las consecuencias de esta crisis. Las patronales ya amenazan con eso y, por otro lado, los trabajos eventuales también caerán. Esta crisis que ha dado un nuevo salto con el coronavirus, plantea medidas excepcionales para que no paguen la crisis los trabajadores.

Las organizaciones sociales estamos actuando frente a la emergencia en precarias condiciones, reclamamos al Estado nacional medidas de emergencia para los sectores más vulnerables de la población. Insistiremos con un pliego elemental de reclamos a los gobiernos nacional, provinciales y municipales.

Para la emergencia reclamamos:

• Provisión de agua potable en asentamientos y villas de emergencia.
• Fumigación y descacharramiento de basurales y descampados.
• Provisión de elementos de higiene para los comedores populares: barbijos, guantes, cofias, batas descartables, alcohol en gel, lavandina, desinfectante en aerosol y repelente.
• Provisión de kits de higiene a la población vulnerable en los barrios más pobres. 
• Aumento de las partidas alimentarias para los comedores populares, para hacer frente al aumento de la demanda ante la desocupación y la caída de la actividad económica.
• Extensión de la tarjeta Alimentar a todos los desocupados con hijos de hasta 18 años de edad.
• Prohibición de despidos y suspensiones. 
• Apertura de los programas sociales para todos los desocupados. 
• Duplicación de los montos de los programas.
• Creación de un seguro al parado de $30.000, indexado por costo de vida
• No al pago de la deuda externa y que los recursos se utilicen para atender la emergencia. 
Proponemos conformar comisiones de vecinos y trabajadores para el control y distribución de las tareas de higiene y seguridad.
 

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