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27 de marzo de 2020

El Polo Obrero y la crisis sanitaria en los barrios obreros

Empadronamos más de 70.000 trabajadores precarizados en una semana.
El Polo Obrero y la crisis sanitaria en los barrios obreros

Fuente: LA NACION - Crédito: Santiago Hafford

La crisis sanitaria y la cuarentena están modificando las pautas de organización y de lucha política por organizar a los trabajadores, pero de ninguna manera las ha anulado.

El Polo Obrero viene desarrollando una agitación política y reivindicativa en las redes y organizando la lucha en los barrios para que el Gobierno tome las medidas necesarias para atender a uno de los sectores con más factores de riesgo, por las condiciones de vida, hacinamiento, pobreza, falta de recursos, que propician el caldo de cultivo para que progresen las enfermedades. Sin embargo este sector amplísimo de la población no ha sido beneficiado por medidas de emergencia. Aun no se han abastecido los comedores populares con elementos de higiene y el agua un bien escaso. Tampoco existen planes de contingencia para los 4.400 barrios carenciados (relevamiento oficial del 2017) que en un 93,7 % no cuentan con agua potable. (Página 12 del 23/03/20).

En los barrios ha crecido la demanda de alimentos pero aun no llegan los refuerzos que se han anunciado. Mientras tanto, tomando los recaudos de higiene y seguridad, que estamos tratando de garantizar nosotros mismos, como por ejemplo la fabricación de barbijos y la compra de elementos de limpieza, los comedores siguen repartiendo los alimentos que son hoy un elemento básico para la vida de miles de trabajadores. 

Otro aspecto es el repudio que se levanta ante los operativos represivos en los barrios que quieren regimentar a los sectores más golpeados por la crisis. El verdugueo a los pibes no son excesos, es una política de terror. Frente a esto levantamos la consigna del control popular de la asistencia, distribución de alimentos y elementos de higiene, del cuidado de la seguridad del barrio y el rechazo a la intervención del ejército y otras fuerzas armadas en los barrios obreros.

El Polo Obrero no solo está desarrollando una agitación y levantando un pliego de reclamos en las redes. El impacto de esta lucha ha llevado a nuestros dirigentes a los medios con nuestras posiciones, como las notas en Clarín y La Nación y el programa de Viviana Canosa de gran impacto, levantado un programa desde lo reivindicativo y planteando el no pago de la deuda para reorganizar sobre nuevas bases el país.

La acción del Polo incluyó iniciativas con el Frente de Lucha Piquetero como una carta que también firmó el Teresa Vive, dirigida a los Ministerios de Desarrollo Social y de Trabajo, que reclamaba un pliego de reivindicaciones mínimas para la emergencia.

Frente al anuncio del nuevo programa Estatal IFE, Ingreso de Emergencia Familiar, criticamos su escaso monto, que está por debajo ¡del ingreso de indigencia! Y el extenso plazo de su implementación que se toma 15 días para el primer cobro, cuando los trabajadores informales o no registrados, no recaudan, no venden ni realizan las tareas que les permiten vivir con “la diaria”.

Pero no nos quedamos en la crítica y lanzamos un empadronamiento tendiente a masificar el reclamo por un seguro al desocupado y para que todos los afectados cobraran el IFE. La tarea de organización para el reclamo tuvo un alcance enorme. En menos de una semana más de 70.000 trabajadores se comunicaron con el Polo Obrero en 22 provincias, recibieron nuestra propuesta y nos dejaron sus datos.

Se han empadronado empleadas domésticas, taxistas, empleados de comercio, jóvenes trabajadores ultra precarizados, músicos, vendedores ambulantes, etc.   

Este principio de organización de masas es un salto en nuestro radio de influencia y nos coloca como un canal de los reclamos de amplias capas de la población trabajadora de cara a la agudización de la crisis que está lejos de detenerse.

La crisis seguirá en ascenso con una tendencia represiva por un lado y por medidas de contención parciales y precarias por el otro. La presión abierta de las patronales para que se levante la cuarentena a cualquier costo y la posibilidad de despidos en masa, serán una prueba para las organizaciones populares que deben intervenir con una política de clase, independiente del Estado y de la burocracia sindical.

Es claro que un subsidio de 10 mil pesos, que no alcanzará para más de una semana, no detendrá la bronca popular.

En esta emergencia ha surgido un nuevo sector que fue golpeado por el cese de la actividad, precarizados, eventuales, trabajadores no registrados han dado un paso en su organización independiente con el Polo Obrero, nos daremos la tarea de organizarlos mediante nuestra política, agitación y métodos de organización independiente .

Organizar a casi 80 mil trabajadores, más de 100.000 si contamos al Frente de Lucha, es un gran desafío para el movimiento piquetero independiente en el marco de esta enorme crisis. 

 

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