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21 de mayo de 2020

Crece el Polo Obrero en el interior bonaerense

En el interior de la Provincia de Buenos Aires, uno de los más ricos del país por sus plantas industriales y el desarrollo del capital agrario, crece el hambre y la miseria entre los trabajadores.

Frente a esta situación, que se viene profundizando con la pandemia y la crisis económica, el desarrollo del Polo Obrero en diferentes distritos emerge como un factor de lucha y organización por los reclamos más urgentes.

La política del gobierno nacional de enviar subsidios a los municipios, para brindar asistencia a los afectados por esta situación, no ha redundado en un crecimiento de la ayuda entregada. En los distintos distritos, los bolsones que entregan los gobiernos locales cuentan con pocos productos y son entregados una vez cada quince días -en el mejor de los casos. El gobierno de Axel Kicillof no ha mejorado la insuficiente asistencia alimentaria que se brinda a través de los colegios. El Ingreso Familiar de Emergencia tampoco ha significado una medida que sirva para paliar la difícil situación en la que se encuentran las familias trabajadoras; el retraso en el cobro lo ha convertido en un subsidio equivalente a $200 por día (desde que se declaró la cuarentena), e incluso menos para los compañeros que van a terminar de cobrarlo en junio.

El Polo Obrero ha tomado estos reclamos para convertirlos en un eje de organización y lucha  de los desocupados contra el Estado, que vuelca los recursos a los subsidios a los capitalistas y el pago de la deuda externa. Así lo hemos hecho en Bahía Blanca, Mar del Plata, Olavarría y Tandil, logrando en las últimas semanas algunas conquistas parciales para los compañeros.

En Chacabuco, la denuncia del Partido Obrero frente a la escasa ayuda brindada por el municipio nos valió la censura y el cierre de nuestra página de Facebook.

En el vértice opuesto a esta política se encuentran los comités de crisis que se han constituido en los municipios gobernados tanto por el PRO/Cambiemos como por el Frente de Todos, integrando a las organizaciones del Triunvirato Vaticano y las iglesias católicas y evangélicas,  como un dique para contener el descontento popular y para reforzar la presencia estatal y la regimentación en los barrios más precarios, donde la situación es más grave.

En el caso de Chacabuco y Villa Gesell, donde gobiernan respectivamente la UCR y el kirchnerismo, la respuesta del Estado frente a la situación desesperante de la población ha sido reforzar la presencia policial y el “toque de queda”. Esto derivó en distintos hechos represivos de gravedad, como el caso del albañil que fue detenido y golpeado por ir a hacer una changa en Chacabuco.

En este marco, la presencia y el desarrollo del Polo Obrero como herramienta de lucha tiene una importancia fundamental en un cuadro de ataques a la clase obrera en todo el país. La organización de los trabajadores desocupados es fundamental para defender los derechos conquistados y las condiciones de vida de los trabajadores.

Vamos a fortalecer las asambleas y núcleos organizados del Polo Obrero en todo el interior profundo de la provincia, poniendo en pie comedores, ollas populares y merenderos, verdaderos músculos para tensar la organización y la lucha de los desocupados.

 

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