23/01/2003 | 788

De la cancha a la calle

Por Ch. R.

El acto en Atlanta convocado por el Mijd y el Polo Obrero trazó una nueva divisoria de aguas entre el movimiento piquetero «clasista» (tal como lo llamó Raúl Castells) y el conjunto del arco político patronal y pequeñoburgués que, en esas mismas horas, saludaba el pacto siniestro con el FMI (y la gestión del ministro de Economía, elevado, en las expresiones más grotescas, casi a la altura de un líder antiimperialista) y daba vía libre al plan político electoral continuista. De manera ostensible, los 20.000 trabajadores y (muchísimos) jóvenes reunidos en el viejo estadio de fútbol fueron la expresión del movimiento piquetero que no renuncia a la lucha y plantea una salida política propia de trabajadores y explotados. Atlanta expuso un bloque político que llamó a terminar con el gobierno de la usurpación política y el saqueo devaluador y a entregar el poder a una Asamblea Constituyente libre y soberana, en el país, las provincias y los municipios.


El acto en Atlanta tuvo como uno de sus propósitos proponer el primer plan de lucha nacional y la Marcha y Acampe del 22 y 23 de enero, que plantea romper con el FMI, aumento del salario, duplicación de las asignaciones para los Jefes y Jefas desocupados, otorgamiento de los planes caídos y 400.000 puestos genuinos de trabajo bajo control de las organizaciones piqueteras (sin subsidio a las patronales).


Néstor Pitrola, por el Polo Obrero, llamó a concretar un año «lleno de piquetes» y convocó a la Ccc a romper la tregua, sumarse al plan de lucha y ser parte del próximo Congreso de organizaciones en lucha.


 


Alternativa política


Atlanta fue, por todas estas razones, una réplica formidable a las expresiones interesadas en la desmoralización y adaptación política del movimiento piquetero. «Piqueteros: de las calles a la cancha», anunció Clarín el acto en la jornada previa, como si la cita en el estadio fuera una renuncia disimulada de los piqueteros «duros» a la acción directa. Del mismo arsenal político que afirma que «el gobierno ha logrado cooptar a las organizaciones piqueteras, sin distinciones ideológicas» y que éstas habrían sido «integradas al mecanismo de control social del duhaldismo» (Verbitsky, Página/12, 19/1).


Atlanta respondió a estas tendencias con «el balance de lo actuado»: los planes de lucha convocados por las sucesivas Asambleas Nacionales de Trabajadores, el llamado a enfrentar la tregua y a perseverar en la lucha por otro 19 y 20 triunfante (CTD Aníbal Verón, MTD Resistir y Vencer). Pero Atlanta no fue sólo una cita de corrientes protagonistas del más poderoso movimiento popular del último medio siglo, sino un acto de cara al poder político para plantear una salida de conjunto ÿFuera Duhalde, Fuera el FMI, Argentinazo, Asamblea Constituyenteÿ en nombre de un bloque que actúa sobre la base de un programa y una organización que le declara la guerra al conjunto del régimen de explotación.


La tribuna de Atlanta tuvo protagonistas de primer nivel de la clase obrera piquetera. Los compañeros de TDO, anunciando su marcha a La Plata para el 21 de enero para reclamar la expropiación de la línea de transporte, el control obrero y, en lo inmediato, la preservación de los servicios que hoy presta la empresa gestionada por sus trabajadores. Grissinópoli, trazando un balance de la acción de los trabajadores frente a la huida de los patrones y el abandono y vaciamiento de la empresa, y llamando a unir a todo el movimiento de las fábricas ocupadas en un vasto movimiento común de lucha, un planteo urgente frente a los intentos de ahogo y manipulación de la burguesía. María Demateis, del Sindicato Obrero de la Industria del Pescado de Mar del Plata (Soip), expuso, en cinco minutos, dos conclusiones fundamentales de la lucha que se libra en la costa. La unión de obreros de la industria y piqueteros del movimiento desocupado en las recientes huelgas del sindicato, las primeras en más de una década, un hecho que define al desocupado como parte de la misma clase social que compone el obrero industrial, no por el lugar que ocupa físicamente en un lugar de trabajo sino en la relación social y de lucha contra el capitalismo. También la importancia clave de la lucha salarial en este período, en el que el Soip hizo escuela arrancando el 50% de aumento en el año 2002.


La tribuna reveló, en el arco de expresiones del movimiento obrero combativo, presencias y adhesiones que indicarían un progreso en la lucha por una nueva dirección («que se vayan todos») en el seno de los sindicatos y las facultades. Es lo que tradujeron los representantes del Soeme disidente, de Atilra Capital, de Ate Morón, de las corrientes docentes en lucha, de la Fuba recuperada.


En el bloque del inicio hablaron representantes de Fedecámaras y de las Madres en defensa de la vivienda ÿque convocaron a una jornada de movilización el lunes 3 de febrero contra la dolarización de las deudas y los remates de los bienes de los deudores hipotecarios.


Los límites del equipo de sonido impidieron que los 20.000 luchadores presentes pudieran ser una parte más activa en el acto. Pero Atlanta volvió a confirmar el papel de vanguardia de la clase obrera en su conjunto.


Por el Polo Obrero cerró el acto Néstor Pitrola. Una parte de la multitud marchó por las calles de Paternal y Chacarita dando un vibrante cierre a la movilización política con la que «el MIJD, que lidera Raúl Castells, y el Polo Obrero, que responde al trotskista Partido Obrero, completaron con éxito el primer acto piquetero en un estadio de fútbol», dice La Nación (18/1).

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