“El problema se concentra en quién paga la crisis. Para nosotros y para los capitalistas”

Prensa Obrera entrevistó a Eduardo Chiquito Belliboni, dirigente nacional del Polo Obrero.

El ciclo de entrevistas de Prensa Obrera a través de Instagram Live, continuó este martes 16 con Eduardo Belliboni, Chiquito, dirigente nacional del Polo Obrero. La entrevista estuvo a cargo de Guido Lapa, economista y dirigente nacional del Partido Obrero.

La entrevista, que coincidió con la jornada de nacional de lucha del Plenario Sindical Combativo, arrancó repasando los reclamos actuales del movimiento obrero. Chiquito Belliboni caracterizó que se trató de una jornada excepcional: “400 dirigentes sindicales del Plenario del Sindicalismo Combativo, que expresan la parte del movimiento obrero más consciente del cuadro que estamos atravesando, encabezaron una jornada en todo el país, que fue muy importante en el interior –entre otras cosas por las posibilidades de movilización- y que planteó que la pandemia que no sea la excusa de las patronales para golpearnos en los convenios, en los salarios, en las jubilaciones.”

 

 

 

Consultado por Lapa, por el sentido y el impacto social que ha tenido consigna “Con hambre no hay cuarentena” que levanta el Polo Obrero, Chiquito dijo que “golpea en dos aspectos: en la idea de que el Gobierno no estaba cumpliendo con las medidas esenciales de atención a la población más postergada pero defiende a la cuarentena a la vez, porque los que nos vamos a contagiar somos los trabajadores que vamos a los lugares con más concentración de personas.” En ese sentido, Chiquito explicó que “No nos sumamos al coro de los revienta cuarentena para que la gente viaje hacinada en trenes sin importar el riesgo para la salud. Los gremios que movilizaron hoy se han especializado en hacer protocolos para proteger la salud de los trabajadores esenciales. Defendemos la cuarentena como medida sanitaria pero para que sea posible para los trabajadores más pobres, que son muchísimos, el crecimiento de la pobreza es impresionante: el 70% de los menores de 12 años en Argentina son pobres se calcula hoy, es necesario que lleguen los alimentos y los elementos de higiene.”

A propósito de una anécdota de un cruce en una entrevista con el provocador Eduardo Feinman, Chiquito recordó el acampe piquetero de 2019 y el cuadro que antecedió a la asunción del gobierno de Alberto Fernández: “El otro día del incidente con Feinman el día del acampe, me llamó para una nota el movilero de América. Antes de salir al aire escucho que Feinman dice que yo y Silvia de Barrios de Pie cobrábamos $ 300.000 por mes y me indigné, toda mi vida fui un laburante, era una mentira tremenda, una difamación. El tipo me saluda, me pregunta cómo me va y el digo ´mal´ y que la próxima vez que lo veía le iba a dar un sopapo. Se pudrió todo. Ahí se terminó la paciencia. Estábamos peleando en el acampe contra todo el mundo: el gobierno de Macri, el triunvirato que se hacían los tontos, la burocracia que miraba para otro lado, Alberto Fernández que decía que no había que movilizarse… acariciaba el sueño de ser presidente y que las masas no se movilizaran. La idea de a qué venía. Ya venían del ´Hay 2019´ para contener a la clase obrera para el futuro gobierno cuya tarea era rescatar el pago de la deuda y poner al país y necesidades populares por detrás de ello.”

Sobre la situación económica y social y la pandemia, Belliboni dijo: “La pandemia condiciona todo pero la crisis es previa. A Fernández le reclaman un plan económico. El plan económico es este: el ajuste. Todo el mundo se agarra de la pandemia, pero la parálisis económica y el ajuste es previo. El ajuste a las jubilaciones que hace Alberto Fernández lo hace previo a la pandemia. La idea de congelar el presupuesto nacional en realidad se discutió en 2019. Los ajustes y la renegociación de la deuda reflejan más que nada la política de fondo del Gobierno: en el medio de la pandemia que deja a la población sin ingresos la negociación de la deuda es una prioridad y no los intereses populares. ”

Frente a la pregunta de una de las participantes que se hizo en vivo a Belliboni sobre la posibilidad de una crisis en la relación entre las organizaciones cooptadas y el Gobierno ante la crisis social y la no respuesta del Estado, Belliboni dijo: “no, pero sí entre las masas explotadas y el Gobierno. Sí, se puede abrir una crisis. Ya se abrió. Pero la cooptación es una política de los dirigentes. Y no es solo una cooptación. No es solo que un tipo se vendió. Es una comprensión de que Fernández es la salida para la clase obrera. Luego no lo pueden explicar.”

Belliboni también mencionó los debates con estas organizaciones sobre el trabajo precarizado que instaló definitivamente Kirchner y su concepción de la llamada “economía popular”.  Finalmente sostuvo que “yo no confío que estas organizaciones se vayan a radicalizar. Sí que las masas, que están en algunos casos contenidas por este sector, van a romper más tarde o temprano por el cuadro de miseria generalizada. Hoy no ocurre pero no es por contención como dice Grabois, sino por el cuadro general de conciencia del riesgo de la pandemia y lo que significa, sino la 9 de Julio estaría acampada por decenas de miles de personas.”

También le preguntaron por la lucha por justicia por Mariano Ferreyra. Belliboni dijo que este año se cumplen 10 años del crimen de Mariano, “ese crimen contra la clase obrera”, y recordó cómo fue para él “descubrir a la juventud del Partido Obrero.”: “Yo no los conocía, como todo viejo, eran los pibes, no los conocía personalmente. En lo personal fue descubrir una juventud en el Partido Obrero que era extraordinaria. Nada que ver con militar por deporte. La juventud del Partido Obrero: que luchaba, que estudiaba, que le gustaba el cine. Me di cuenta que hay mucho que aprender de los pibes.” Belliboni también recordó a Elsa Rodriguez: “Para los que no creemos, Elsa es una diosa”, dijo y también a su hija Vanesa que hizo de Elsa su causa y que contra la idea de todos los médicos que decían que no sobrevivía, decía que su vieja iba a salir. “Se lo reconoció la neurocirujana”, se acordó Chiquito: “una heroína que luchó por la vida de su madre al mismo nivel que los médicos.”

Al promediar la entrevista, Guido Lapa le pasó a preguntar a Chiquito por su historia militante más antigua y su incorporación al Polo Obrero y Chiquito contó la anécdota: “vino Hugo Lorenzatto, que vive en Entre Ríos ahora, y me dijo ´ ¿me das una mano?´ Y fuimos a Fiorito. Nos sentamos en un asentamiento. Y se fue. Me dejo solo. Me hice cargo del Polo Obrero de Lomas de Zamora. Eran años muy difíciles. Mucha represión, muchos desalojos de tierras. Sería el 2002, 2003.”

Antes de eso fuiste ferroviario, fuiste colectivero, le consultaba Lapa.

“Lo primero fue ser repartidor de cigarrillos. A los 13 años. Después metalúrgico, colectivero, remisero, ferroviario. Algunos interesantes, divertidos. La militancia de la huelga ferroviaria contra las privatizaciones de las empresas del Estado de Menem. Yo estaba en el taller de Escalada. Ahí trabajé y milité muchos años.” Y contó, con gran emoción, aquella huelga ferroviaria: “Constituimos la coordinadora ferroviaria que rechazaba la privatización y tenía un montón de reivindicaciones. Ganamos esa asamblea. Desplazamos a la Verde. Fue una huelga extraordinaria. La gente que viajaba hacinada en los colectivos porque no había trenes por la huelga, aportaba al fondo de huelga. En cada pueblo que íbamos en el Tren de la lucha nos esperaban movilizados para darnos su apoyo. Terminó en una derrota por la entrega de la burocracia sindical que entregó la lucha al altar de los negocios capitalistas.”

Finalmente, llegó el Argentinazo. “Cuando me dicen 2001 y Argentinazo lo veo al Colo [Rath] arengando. Recuerdo la resistencia que organizamos contra los asesinos. Específicamente contra los milicos que estaban asesinando gente. En Av de Mayo y Maipú estábamos con la columna del partido y queríamos marchar a la Plaza. Ese día no hubo sorteo, nos dejaron encabezar ´vayan ustedes´. Llegamos muy cerca. En una aparecen estos asesinos. Yo era de la brigada que los iba frenando.”

También recordaron la Masacre de Avellaneda, del 26 de Junio del 2002. “Un acontecimiento impresionante que no llego a madurar más. La clase obrera dominada por la burocracia sindical. La centroizquierda cumpliendo un papel nefasto. A 18 años del asesinato de Kosteki y Santillan por parte de Duhalde, los que ahora quieren venir, en ese momento no se movilizaban. Al otro día del asesinato movilizamos, un frío atroz, ovacionados, era una conmoción nacional, entramos a Plaza de Mayo. Le costó la presidencia a Duhalde, que eligió a Kirchner. Duhalde es el padre del kirchnerismo.”

Hacia el cierre hablaron de qué viene y qué depara la lucha de clases en Argentina y si es correcto hablar de la apertura de una nueva etapa.

“Sin profundizar mucho, el crack económico siempre genera nuevos estadios de la clase obrera y de su organización. Todos estos acontecimientos terminan en una batería de ataques. El problema es quién paga la crisis. Para nosotros y para los capitalistas. En eso se concentra el problema. Si la clase obrera con más hambre, sacrificios, enfermedades, ataques a la naturaleza o los capitalistas. En todo el mundo se plantea organizar a la clase obrera por sus intereses para llevarla a la comprensión de la necesidad de superar este régimen social. Aquí las luchas que se darán inevitablemente, planteen las conclusiones políticas para que la presión de la que habla Trotsky no se disipe sino se concentre en la salida política.”