22/02/2001 | 697

Estalla Neuquén

Estalló Confluencia. El primer levantamiento de los vecinos se produjo el lunes 12, cuando 17 familias desocupadas que habían tomado casas del Instituto Provincial de la Vivienda fueron desalojadas salvajemente por la policía. En la represión cayó envuelto en una bola de fuego el canillita Rubén Arias, siendo internado de urgencia, con quemaduras en el 60% de su cuerpo. Mientras continuaba la represión, efectivos de la policía evitaron que otros vecinos lo auxiliaran; desesperados, lo trataban de apagar con mantas mojadas.


La solidaridad de los vecinos no se hizo esperar y rápidamente decenas de personas salieron de sus casas para apoyar a los desalojados. La batalla contra las balas y gases de las fuerzas especiales de la policía se extendió por varias horas al centro del barrio y cerca de la comisaría de la zona, donde los represores se resguardaban cuando eran superados por los vecinos.


Los desocupados reclamaron dos puntos: 1) que las 50 viviendas, por las cuales el gobierno tenía pensado cobrar una cuota inicial de 1.000 pesos, sean entregadas a los desocupados del barrio; 2) que se vaya la policía del barrio y que la comisaría sea utilizada para una guardería.


El miércoles 14, con la intención de calmar los ánimos, el propio ministro de Desarrollo Social concurrió a una reunión en el barrio, donde una comisión de los desalojados presentaron un largo pliego de reivindicaciones. La falta de respuestas concretas inquieta a los vecinos. A las 18 horas, muere Rubén Arias. El barrio se levanta. No hay balas ni gases ni camión hidrante que puedan contener la furia contra la policía asesina. El gobierno no sabe qué hacer, mientras los represores se tienen que replegar ante cientos y cientos de vecinos que los enfrentan con piedras. Los jóvenes toman la iniciativa. Las calles son tomadas y cortadas por piquetes: autos y camiones viejos sirven de barricadas, hasta llegar a la comisaría, que es incendiada con bombas molotov, colchones viejos y todo lo que sirva para quemar «la cueva de los milicos». Las fuerzas antidisturbios no pueden contener a los manifestantes y aceptan una tregua ante la mediación de la Iglesia, dirigentes de la CTA y de derechos humanos. En el diálogo con las autoridades policiales, filmado por Canal 7, el «Vasco» Etchebaster, del Mst, pide a los jefes que saquen a los policías y el camión hidrante de las calles, diciendo: «Ustedes cumplan con eso y nosotros garantizamos que la comisaría no sea destruida». Sin embargo, la tregua dura pocas horas, la batalla continúa hasta las 4 de la madrugada.


Luego del sepelio, el reclamo de los vecinos se mantiene: las casas para los sin techo del barrio y que se vaya la policía. Ante la firmeza y previendo un nuevo levantamiento con toma de las viviendas, el gobierno anuncia que las 50 casas serán para las familias del barrio y, en un intento de evitar una total derrota que sirva de ejemplo a otros barrios, que en la comisaría sólo funcionará un destacamento.

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