31/01/2002 | 739

La Interbarrial va al frente

Importantes resoluciones de las asambleas populares de la Capital
Por S. V.

Con más de 2.000 asistentes, el domingo pasado, volvió a deliberar en Parque Centenario, la tercera Interbarrial de las asambleas populares barriales de la Capital, en el marco político del resonante triunfo que significó el cacerolazo nacional del 25. Desde Parque Centenario había nacido la primera manifestación nacional de masas, contra el gobierno de Duhalde, convirtiendo a la Interbarrial, en una referencia nacional. Varias propuestas pusieron de relieve la evolución política de las asambleas populares. La mayoría de los barrios traía el mandato, que se votó por unanimidad, de realizar un nuevo cacerolazo nacional el viernes 1° de febrero. Varias asambleas barriales propusieron incluso, darle alcance internacional, en consonancia con iniciativas solidarias en marcha, y con la reunión internacional de Porto Alegre. Una resolución fundamental fue la adhesión a la marcha piquetera del lunes 28 y, en general, la solidaridad con el movimiento piquetero, a cuyos oradores, presentes en la Asamblea, se ovacionó reiteradamente. La asamblea de Almagro propuso «unir cacerolas y piquetes para que se vayan todos». Como parte del punto, se votó la adhesión a la asamblea nacional piquetera del 16 de febrero, a la que había invitado Néstor Pitrola, miembro del Bloque Piquetero Nacional. Efectivamente, el lunes posterior, la multitud coreó «piquetes, cacerolas, la lucha es una sola».


Otra definición política importante fue el voto de rechazo, por unanimidad, a toda Concertación. Una fuerte delimitación de las direcciones políticas y gremiales que sostienen al gobierno de Duhalde. Se resolvió mantener la movilización de los jueves en Tribunales por la destitución de la Corte Suprema, movilizarse masivamente al Congreso por el rechazo al presupuesto 2002, el escrache a los bancos, a las empresas privatizadas y a los medios de comunicación que censuran los cacerolazos. Se destacó la votación masiva de solidaridad con las luchas obreras: con la ocupación de la textil Bruckman, con la lucha de los ferroviarios contra los despidos y el aumento del boleto, con las movilizaciones de los desocupados y con la lucha de los trabajadores de la Ciudad de Buenos Aires, contra los superpoderes y el ajuste de Ibarra.


Las resoluciones que trajeron los barrios ratificaron todo un cuerpo de consignas programáticas, votadas en anteriores interbarriales, como el no pago y repudio de la deuda externa; nacionalización de la banca; el comercio exterior y de las AFJP, bajo control de los trabajadores y las asambleas populares; salario mínimo de 600 pesos; seguro al desocupado de 500 pesos; apertura del corralito y devolución de todos los depósitos; la libertad de todos los presos políticos. Se votó que cada asamblea popular confeccione un padrón de desocupados de su barrio para reclamar empleo, tarea que ya comenzó *se informó* en varias barriadas. En materia de vivienda, se resolvió la solidaridad con la lucha de los vecinos de la vivienda de calle Sarandí. En salud, se apoyó la lucha de los padres de hemofílicos contra el desabastecimiento de la Sociedad de la Hemofilia; también que cada asamblea barrial se dirija al hospital de su zona para defender al hospital público y exigir el control popular de los presupuestos de salud.

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