03/07/2003 | 807

Los nuevos protagonistas del movimiento piquetero

Todos al Parlamento de la clase obrera

La próxima ANT está llamada a ser el gran evento de la clase obrera en su conjunto. Sus convocantes se han convertido, con su programa y protagonismo, en la única delimitación política de la clase obrera frente al gobierno capitalista de Kirchner.


Pero hay algo más, porque la próxima Asamblea Nacional tendrá una gran representación del movimiento sindical y de las fábricas bajo control obrero, así como de asambleas populares y centros y federaciones estudiantiles. Este es el resultado del papel que han jugado las organizaciones de la ANT en el triunfo de Perfil, en la lucha de Brukman y de El Gráfico, de Grissinópoli, de las clínicas Junín y Alak, como más recientemente en las luchas de Sasetru Obrera y de Transporte del Oeste y, desde siempre, en la defensa activa de Zanón.


Es que el proceso político general impone al movimiento obrero una diferenciación c lara de las corrientes y políticas que apoyan al nuevo gobierno. El reciente Sutebazo, con la conquista de cinco seccionales docentes, la integración de las listas de Ate y ahora las listas nacional y en distintas seccionales de la Cta; proyectan el fenómeno clasista de Santa Cruz a todo el país: la lucha por una dirección clasista en la Cta, Todo el sector de izquierda de la Cta tiene un punto de referencia en la ANT. Pero también la lista de oposición que se está formando en la Asociación de Empleados de la Dgi, los nuevos cuerpos de delegados gráficos, de Uta, de camioneros, de papeleros, de Atilra, de metalúrgicos, del Soeme disidente (Mijd), se sumarán al Soip o AGD-UBA, en la perspectiva de una gran corriente clasista a nivel de todo el movimiento obrero.


La lucha por el aumento salarial y contra la flexibilidad laboral ya está dando pie a grandes movilizaciones, como la gran huelga de auxiliares docentes, astilleros, Ioma, Dgi, educación, docentes universitarios, etc. Los psicólogos de hospitales de la Ciudad de Buenos Aires concurrentes salen, como ayer los pasantes telefónicos, contra la flexibilidad de sus contrataciones. Foetra Buenos Aires ha convocado a plenario de delegados para discutir la cuestión salarial al calor de movimientos en distintos edificios por un aumento. El Soip de Mar del Plata hizo una masiva asamblea general con abandono de plantas el 18 de junio, por el blanqueo y otros planteos salariales (aún cuando lograron un 50% desde la devaluación mediante paros y planes de lucha).


Esta tendencia nos plantea una gran campaña por los 800 pesos de mínimo, por 500 pesos de aumento general de emergencia para todos los trabajadores sin distinción, y por paritarias libres, con pliegos de aumento y anteproyectos de convenio votados en asambleas generales de gremio.


El planteo salarial, unido al del fin de la flexibilidad, es clave para quebrar la política que el ministerio de Tomada-Kirchner ha pactado con los gordos de la Cgt, la cual consiste en no tocar el mínimo y que las negociaciones se limiten a incorporar los doscientos pesos al básico en «mesas de partes», que incluyen más flexibilidad laboral. Metalúrgicos ya negocia en estas condiciones nefastas; Ongaro prepara otro tanto.


El problema salarial es más vasto todavía. En camioneros, el 40% de las empresas no paga los doscientos pesos ni el otro adicional pactado por el gremio. Y la sola consigna de incorporación incondicional de los doscientos pesos a todos los estatales tiene un carácter explosivo. En la cuestión del salario se juega la comida, la salud y la educación de 25 millones de argentinos debajo de la línea de pobreza, es decir un escalón o varios escalones abajo en las condiciones de civilización humana absolutamente degradadas.


Otro tema estratégico hacia la ANT es el de las Bolsas de Trabajo piqueteras. Esas Bolsas de Trabajo tienen que lograr, a fuerza de piquete y de lucha, el reconocimiento, como en Tartagal y Mosconi, para imponer el ingreso de los trabajadores desocupados organizados en las obras públicas o planes de vivienda. El empadronamiento en las Bolsas de la ANT puede ser un gran factor de reagrupamiento en la lucha por la vigencia del derecho al trabajo.


El tema se emparenta con la lucha contra la flexibilidad, o sea el respeto a la jornada legal sin reducción del salario de bolsillo.


Por eso los delegados fabriles y sindicales son los nuevos protagonistas del movimiento piquetero, que no constituye la «organización de los excluidos» sino la gran reacción de la clase obrera contra los gobiernos patronales y la burocracia sindical, por una nueva dirección para los explotados. Y ese proceso se «cocina» en ese gran parlamento obrero en que se está convirtiendo la ANT.

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