Los primeros frutos de nuestra organización

Después de haber concurrido al Congreso Piquetero de la Capital organizado por el Polo Obrero, y de haber llevado nuestra solidaridad a aquellos que luchan para defender su trabajo (Recali) y a los que comparten nuestro reclamo por la vivienda (Padelai y Neuquén 1109), hicimos nuestra primera experiencia. La coordinadora de Almagro se dirigió directamente a los poderes del Estado. Una delegación de compañeros de diferentes casas fuimos a la Secretaría de Promoción Social de la Ciudad de Buenos Aires. Peticionamos frente a los que gestionan la Ciudad en favor de los ricos, mientras intentan acostumbrar al pueblo a la desesperación. Fuimos a plantear una salida para las más de 120 familias que nos habían dado su mandato: 100 planes de empleo de 600 pesos o subsidio al desocupado de 500 pesos; 40 subsidios a madres solteras de 500 pesos; 80 becas estudiantiles; alimentos para organizar un comedor; materiales de construcción y un plan de refacción para 10 viviendas; que se suspendan los desalojos; que el 10% del presupuesto de la Ciudad se destine a contrucción y refacción de viviendas. El compañero de la Legislatura que nos acompañó, de la banca del Partido Obrero, desvaneció todos las respuestas con las que el oficialismo (Frepaso) intentaba desligarse de la responsabilidad de los desalojos. El compañero demostró que bastaba la decisión política de prohibirlos en el ámbito de la ciudad. Como dijo el compañero Enrique: el gobierno apuesto a elegir entre los propietarios *muchas veces especuladores inmobiliarios* y los trabajadores sin techo, toma partido, sin dudas, por los primeros.


Nuestra organización previa y las 150 firmas que llevamos hicieron que nos tomaran en serio: conseguimos el compromiso de que se nos entregarán 120 bolsones de comida, mientras se decide la apertura de un comedor, y la distribución de zapatillas, frazadas y materiales de construcción. Aunque los bolsones son necesarios, tenemos muy en claro que son sólo migajas en relación a lo que podemos conseguir y nos corresponde. Como ya dijimos, nuestro reclamo es el trabajo o un subsidio de 500 pesos y la garantía de una vivienda propia. Nuestro hambre es grande como para contentarnos con los primeros frutos.