13/06/2002 | 758

Otro brutal desalojo en el asentamiento Soledad Corrales

El martes 11, las cámaras de televisión de todo el país mostraron las desgarradoras imágenes de un nuevo y brutal desalojo a los sufridos y heroicos habitantes del asentamiento Soledad Corrales. Cartoneros, albañiles sin trabajo, mujeres solas con muchos hijos a cargo que enfrentan también la rudeza de la desocupación y el abandono; todos ellos representan una clase obrera al límite de la supervivencia. Sin embargo, o quizá por eso, el enorme despliegue represivo montado por la Comisaría 1º de Villa Fiorito, más efectivos de Ezeiza, Lanús, la Montada y la Infantería, no los amedrentó. Decidieron resistir y defender la tierra.


Todo comenzó aproximadamente a las 7 de la mañana, con el inicio del dispositivo represivo. A las 10 horas, el comisario a cargo del operativo nos notificó al abogado César Matoso y a quien suscribe esta nota, ambos representantes del asentamiento, la orden de allanamiento y lanzamiento, emanada de la jueza del Juzgado de Garantías Nº 3, doctora Natiello, con intervención de la fiscalía de la UFI Nº 10, a cargo del doctor Hassan, del Departamento Judicial de Lomas de Zamora. Nos dijo, además, que a las 11 horas harían efectiva la medida. Inmediatamente, informamos de la intimación policial a la asamblea de los vecinos, quienes decidieron permanecer en sus terrenos y viviendas, para impedir el desalojo y conservar sus escasas pertenencias.


A continuación, un millar de efectivos se lanzaron sobre la gente con una brutalidad que no reparó en golpear mujeres y niños. Las cámaras y los periodistas indignados registraron cómo los policías nos golpeaban y arrastraban por el suelo a los abogados para sacarnos del lugar e impedir el derecho de defensa de los vecinos. Tras los esbirros, una vez más, las topadoras arrasaron con todas las viviendas.


Tres vecinos, Matoso y yo fuimos detenidos y llevados a la Comisaría 1º de Villa Fiorito, donde se nos abrió una causa por atentado y resistencia a la autoridad. Compañeros del Polo Obrero, de la Red de Asentamientos del Sur, miembros de la Comisión de Defensa del Abogado del Colegio de Abogados de Lomas de Zamora, la abogada Vilma Parra y otros vecinos autoconvocados se hicieron presentes en forma inmediata en el lugar. Avanzada la tarde, nos liberan.


En el asentamiento, una vez más, los vecinos se reinstalaban con la ayuda de habitantes de otros barrios.

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