06/03/2003 | 791

Pulseada piquetera contra la represión

Unos 12.000 compañeros del bautizado (por Clarín) Frente Piquetero Nacional, protagonizaron una gran jornada de lucha en la Capital, mientras el Polo Obrero lo hacía también en todo el interior del país junto a expresiones del resto de las organizaciones. La gran columna de 5.400 compañeros del Polo en Buenos Aires, fue replicada en cada provincia y en cada localidad de la provincia de Buenos Aires.


La marcha tenía previsto reclamar alimentos, útiles y otros subsidios ante el Ministerio de Acción Social, realizar luego un acto frente a la embajada de Bolivia en apoyo a la rebelión obrera y campesina, y terminar en la Casa Rosada con un petitorio de cinco puntos: la investigación y castigo de los asesinos de Kosteki y Santillán, el aumento general de salarios, el reparto de las horas de trabajo sin afectar el salario, la cobertura social a los desocupados y la extensión general de los subsidios.


La marcha fue parte del plan de lucha que se inició el 3 de febrero con los formidables bloqueos a plantas industriales por puestos de trabajo.


Este plan de lucha ha sido la única manifestación de oposición política al pacto del gobierno con el FMI, frente al silencio cómplice de las tres centrales sindicales colocadas como furgón de cola del plan continuista, y a los candidatos patronales.


El plan de lucha desenmascaró la ignominiosa tregua de D’Elía y Alderete, que días antes salieron a apoyar a Duhalde anunciando falsas conquistas (el millón de puestos) y por sobre todo apoyando el planteo de «limpiar» las rutas de piqueteros.


Las clásicas declaraciones botonas de D’Elía («los cortes son funcionales a la derecha») justificaron la represión del Puente Pueyrredón y hoy son la señal anticipada para justificar la futura represión.


La pulseada con el gobierno duró toda la jornada y tuvo un importante alcance reivindicativo para los movimientos. El operativo policial, responsable del corte de la 9 de Julio durante toda la jornada, pudo haber derivado en una batalla campal. Empezaba allí una seguidilla de operaciones represivas contra los ahorristas, contra el Padelai, contra los manifestantes en el juicio contra Quebracho; de atentados patoteros a piqueteros y a un activista de la Fuba.


Está planteada una respuesta de conjunto frente a un régimen que vuelve sobre las huellas del Puente Pueyrredón; la causa acusando a las víctimas acaba de ser reactivada por el juez Oyarbide. Quienes aniquilan las libertades democráticas nos colocan a nosotros en el banquillo de los «conspiradores contra la democracia».


Apoyemos todas las manifestaciones contra la represión y preparemos un 24 de marzo para acabar con la represión y con Duhalde.

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