«Somos esenciales hasta que se termine el hambre»: hablan trabajadoras de comedores de la villa 21-24

Frente a la situación económica y epidemiológica, las y los trabajadores de los comedores luchan día a día por combatir el hambre y llegar a todas las familias posibles. Aun en estos tiempos, son los comedores los que más brindan apoyo a los sectores más afectados tanto por el empeoramiento de la situación económica, que abarrota y limita los bolsillos de los trabajadores, como por el virus que se expande a ritmo exponencial. En los barrios más vulnerables, estos trabajadores y trabajadoras esenciales, aparte de estar constantemente expuestos, cumplen con una labor no remunerada como corresponde, ya que no están bajo convenio y no se visibilizan sus derechos laborales.

Así lo describieron las trabajadoras de comedores de la villa 21-24, de la Ciudad de Buenos Aires, en los diálogos que mantuvieron con Prensa Obrera.

«Da tristeza que no nos reconozcan el esfuerzo»

En el caso de Araceli, trabajadora del comedor Piqueteros del Corazón, comenta que «la verdad da tristeza que no nos reconozcan el trabajo y esfuerzo que hacemos para que cada familia no se quede sin su comida. Ya que cada uno tiene que dejar a sus hijos para poder hacer las cosas del comedor, y a veces hasta tenemos que ir con ellos. Nos sentimos muy vulnerables al estar haciendo tareas sin ni un sueldo».

«Siento que se vulneran mis derechos porque estoy haciendo un trabajo no pago», señala en el mismo sentido Ester, del comedor del Polo Obrero de la 21-24.

«El gobierno te exige un protocolo de limpieza pero no te da las herramientas»

Además de la precariedad laboral, se ve la falta de respuestas del Estado en relación con el material de limpieza. La miseria que se recibe llega a tal punto que algunos trabajadores y trabajadoras han tenido que pedir, o sacar de su bolsillo, donaciones para poder comprar los materiales necesarios y mantener el espacio esterilizado; o a situaciones como la de Ramona Medina, de la villa 31, quien murió luego de infectarse con Covid-19.

 

«Ya nos hemos infectado varios de los compañeros, porque no contamos con suficiente productos de limpieza», afirma Eva, también del comedor del Polo Obrero. Y añade que: «vamos logrando todo lo que se pueda. Las medidas que tomamos son usar barbijos, guantes, lavar las manos con jabón blanco y limpiar el lugar de trabajo con lavandina constantemente».

Por su parte, Araceli apunta que «hay casos de familias que lamentablemente nosotros no pudimos enterarnos que estaban contagiados y tuvieron que atravesar este triste período sin ayuda de ninguna parte. Te genera mucha bronca y tristeza, porque el gobierno te exige que cumplas con cierto protocolo de lavarte, mantener todo limpio, pero hay mucha gente que no tiene las herramientas. En nuestro caso, lo que hacíamos con los kits de limpieza que nos entregaban, era entregar solamente a las familias del comedor, pero lamentablemente las familias de asamblea (o sea, las que llevan la merienda) no podían acceder a este beneficio, ya que con lo que nos mandaba el gobierno no alcanzaba. Somos 90 familias en total, de las cuales solo el 30% podía gozar del beneficio de llevarse tanto lo que era la lavandina o alguna que otra vez algo de jabón».

«Las mercaderías no alcanzan»

Tanto Eva como Araceli coinciden en que, al igual que las provisiones de limpieza, las mercaderías alimentarias no alcanzan.

Araceli lamenta que «mandan muy poco, más que nada en estas épocas de coronavirus», mientras que Eva apunta que en el comedor de la 21-24 «tenemos más 34 familias en listas de espera».

Proyecto

En esta situación, se ha presentado en la Legislatura porteña un proyecto de ley desde la banca de Gabriel Solano (Partido Obrero-Frente de Izquierda Unidad), que plantea el reconocimiento laboral de las personas que asisten a los comedores como trabajadores esenciales, poniéndolas bajo convenio y otorgándoles los derechos laborales correspondientes, con un salario igual al costo de la canasta familiar. Asimismo, la iniciativa contempla que se garantice el alimento a las familias con las provisiones necesarias, incluyendo el reconocimiento y otorgamiento de productos a los comedores que hoy no reciben ninguna entrega estatal.

En el petitorio colocado al final de esta nota, se puede firmar el apoyo a la ley.

Desde el Polo Obrero se convoca a lxs vecinxs, referentxs y militantes de las villas a organizarse y movilizarse frente a esta situación, reclamando el aumento alimentario y presupuestario para los comedores populares, los Cesacs, hospitales y postas de salud en todas las villas.

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