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19 de mayo de 2005 | #900

El PO de Echeverría marca la cancha

Con movilización y piquete defendemos las conquistas obreras

En el banco Bapro de Monte Grande (calles Retta y Boulevard Buenos Aires) hay una mano rara que escamotea el pago de planes sociales: los compañeros afectados sospechan que alguien cobra por ellos.

Cansados del manoseo, realizamos dos asambleas del Polo Obrero, para: 1) reclamar frente a la gerencia del Bapro; 2) medida de fuerza si no daban pase al cobro. Al día siguiente, una delegación de 70 compañeros con la bandera y gorros del Polo marchamos hasta el banco. El gerente, un patotero llamado Michelín, fue grosero y mal educado con la delegación obrera (dos mujeres y un varón), negando caprichosamente la solución de un sencillo trámite administrativo.

Calentitos y en la puerta misma del banco realizamos una asamblea para denunciar a Michelín por retención indebida de documentos personales: “Hagan lo que quieran que acá no vamos a pagarles igual”, nos gritaba el patotero. En la Comisaría 1ª radicamos las denuncias y con la copia fuimos hasta la Municipalidad, donde expusimos la situación de los trabajadores desocupados y la paradoja que significa que el gobierno de Kirchner compensa a los banqueros por sus “pérdidas” (pesificación) con sumas de fábula, mientras se mantiene un salario de hambre a ocupados, la miseria de 150 pesos a desocupados y encima la negativa a pagarlo.

En la Municipalidad se sucedieron varias y nerviosas reuniones mientras los compañeros cortaban Boulevard Buenos Aires. Los funcionarios, en pánico, hicieron una seguidilla de llamados al Ministerio de Trabajo, al Bapro casa matriz, a la Policía y al Bapro local. Durante la discusión, la comunicación con el piquete fue mediante “chasquis”, compañeros que iban y venían siete cuadras, para transmitir directivas, novedades u orientaciones. Mientras esto ocurría, les exponíamos nuestro programa a los funcionarios: reparto de horas de trabajo, plan de obras públicas, seguro al parado, Frente de izquierda, etc.

Nos dirigimos al corte. Nueva asamblea; el banco ya cerraba, votamos el asedio al Municipio, adonde nos dirigíamos (ya en plena y furiosa lluvia). Apenas habíamos marchado 50 metros cuando un móvil del Municipio vino con un celular en la mano informando que el fax de la ministra confirmando el pago estaba por llegar.

Se lo hicimos conocer al patotero, quien agrandado señaló: “Si el fax llega antes de las 15, pago; si no aquí no cobra nadie”. El fax llegó, pero a las 15:10 y Michelín... ¡pagó!, ¡pagó! y ¡pagó!

La jornada piquetera fue de siete horas, la agitación y los cánticos de los compañeros fue constante, como la presencia de la Infantería.

La triangulación telefónica del ministerio, el Bapro, su sucursal, el Municipio y la yuta que nos seguía a todas partes, más la intervención directa de la viceministra Marisa Grahan, es la radiografía en frasco chico del régimen podrido de los punteros y su inusitada fragilidad.

Fue una gran jornada de iniciativas propias y orientación política: la asamblea, el piquete, la agitación de nuestros activistas, todos confraternizando con la movilización de los trabajadores estatales.

Un día inolvidable, en medio de la lluvia y la alegría de los compañeros que cobraron. El triunfo logrado por el Polo Obrero de Esteban Echeverría fue de características históricas, marcándole la cancha a los punteros. Ahora vamos por la destitución de Michelín, denunciándolo ante la opinión pública y ante el Banco Central.

Vendimos varias prensas y fuimos entrevistados por dos medios locales, porque al inicio de la jornada enviamos nuestro comunicado de prensa.

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