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19 de mayo de 2005 | #900

En Almirante Brown: Catástrofe hospitalaria

Trabajo en negro y punterismo político
Existen muchas maneras de graficar la crisis hospitalaria de un distrito. Por ejemplo, mientras que la comunidad científica establece un mínimo de cinco camas (de hospitales) cada 1.000 personas, los únicos dos hospitales de Almirante Brown, el Oñativia y el Meléndez, promedian entre ambos 0,5 camas cada mil, para una población de 600 mil personas. Esteban Echeverría tiene 0,4 (300 mil habitantes) y Lomas de Zamora 0,3 (800 mil habitantes). Sencillamente catastrófico.
 
Esta situación, que empalma con la peor época de epidemias y con un crecimiento galopante de la desnutrición, es el escenario perfecto para las nuevas fechorías del gobierno municipal y su aparato de punteros. Como es costumbre en el intendente Manuel Rodríguez, con bombos y platillos ha anunciado la transformación de la sala de emergencias de Don Orione (la única para 100 mil personas) en un hospital escuela.
 
El anuncio, que pareciera satisfacer, al fin, el reclamo de numerosos vecinos y organizaciones de Claypole —transformar la sala en un hospital clase C— es en realidad la mascarada de otra de las costumbres de Rodríguez: flexibilizar y explotar el trabajo en negro.
 
El subsecretario de Salud del municipio, Fernando Nunes, declaró a los medios (La Quincena, abril 2005) que el “hospital escuela” es parte de un programa piloto que el gobierno de Solá ha dejado en manos del municipio browniano. Dicho programa consiste en que la salita funcione las 24 horas, pero no con profesionales a cargo, sino con residentes, los cuales —como en todas partes— difícilmente cobren un peso.
 
Rodríguez y Solá se quieren ahorrar unos cuantos billetes en salarios y nombramientos. Rodríguez es un experto en esto. Tiene a cientos de planes trabajar cumpliendo tareas de estatales y municipales en escuelas y hospitales. Es un abanderado del trabajo en negro.
 
Lo del hospital escuela es una auténtica farsa. ¿De qué manera jóvenes estudiantes aún sin recibirse, pueden formarse en lugares sin tecnología alguna, sin ambulancias, sin insumos y, la mayoría de las veces, sin profesionales al lado, de quiénes poder aprender algo? Serán víctimas de la flexibilidad más extrema.
 
Esto no es todo. Nunes sostiene que el problema sanitario del distrito no se resuelve con la construcción de “edificios majestuosos”, y agrega que el proyecto estará acompañado de un plan de padrinazgo sanitario bajo la tutela del aparato de manzaneras y comadres. El Municipio lanzó también una campaña de vacunación casa por casa, ejecutada por enfermeras, “un grupo de seguridad” y “trabajadoras comunitarias”, quienes medirán “el grado de vulnerabilidad social de los niños”.
 
Mientras que se desentiende de la debacle de la salud pública que vive Almirante Brown, y de la falta de salas de emergencia y de un nuevo hospital, con mucha más perfidia que con los alimentos, el gobierno de Rodríguez busca reconstituir su aparato de punteros en base a la deteriorada salud de la población. Quiere frenar iniciativas como las del Polo Obrero, que sólo en José Marmol y Longchamps le impuso la
 
atención médica para cerca de 1.300 personas. La única escuela que este gobierno puede fomentar es una escuela de punteros.
 
-Fuera los punteros del control de la salud pública. Por la inmediata construcción de un Hospital en Don Orione-Claypole.
 
-Nombramiento inmediato de personal en salas y hospitales. Pase a planta permanente de todos los contratados.
 
-Salario mínimo de 1.700 pesos para todos los trabajadores de sanidad.
 
-Salgamos a empadronar a toda la población por la inmediata vacunación y atención médica por profesionales en salas y hospitales.
 
Nuestra red de comedores populares tiene que estar alerta ante el más minimo brote epidémico. Que el Estado se haga cargo.

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