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23 de abril de 2015 | #1360

La Ciudad y el aborto legal

Por Carla D.

El derecho al aborto no punible en la Ciudad de Buenos Aires está empantanado en el terreno judicial. El protocolo Lemus -promovido por el macrismo en 2012 para restringir el acceso a la interrupción legal del embarazo con trabas judiciales y burocráticas- fue volteado, junto con el ex ministro, por el rechazo del movimiento de mujeres y el “progresismo” de la Ciudad, que consiguió un fallo que lo hizo inaplicable. A su turno, la ley promovida en la Legislatura porteña por el arco favorable a la despenalización del aborto en reemplazo de este protocolo fue vetada por Macri. El juez Roberto Gallardo declaró inconstitucional el veto, con lo que todo volvió a fojas cero. Uno de los casos emblemáticos de este pantano fue la suspensión de un aborto no punible solicitado por una mujer mayor de edad en el Hospital Ramos Mejía, por orden de una jueza que dio lugar al pedido de una organización civil ultracatólica, lo que produjo la intervención de la Corte y un pedido de juicio a Macri por violar la confidencialidad de la mujer.

Los límites legales expresan en la superficie la orientación capitalista y clerical de los bloques políticos patronales en todos los ámbitos que hacen a los derechos de la mujer.

La falta de personal, equipamiento e insumos de los efectores de salud, restringen severamente el acceso de la mujer a la salud. A esto hay que sumarle la orientación de la gestión política del sistema de salud. Recientes estadísticas del Ministerio de Salud muestran un incremento del embarazo adolescente -en el caso de las niñas, como resultado de violaciones perpetradas por alguien del entorno familiar. El macrismo cerró el centro de atención a las víctimas de violencia sexual, aunque las necesidades asistenciales de las mujeres están en aumento. Los médicos que no son objetores de conciencia -figura que debiera estar prohibida en el terreno de la salud y que se usa, casi de forma excluyente, para no atender a mujeres que legalmente tienen derecho al aborto no punible- se encuentran desprotegidos frente a los funcionarios comprometidos con la privatización de la salud y el clero. El suspendido protocolo macrista les daba poder de veto sobre la decisión del médico interviniente.
Frente a esta realidad, el Ministerio de Salud de la Nación ha dejado hacer a las provincias; en este caso a la Ciudad de Buenos Aires. No le ha dado rango ministerial a la Guía Técnica para la atención de abortos no punibles y se mantiene en una política de profundización del aborto clandestino.

Esta confluencia de políticas entre la Ciudad y el país se mostró con fuerza el 4 de noviembre de 2014, cuando macristas y kirchneristas se negaron a dar quórum al debate en el Congreso del proyecto de ley de aborto legal presentada por la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto.

Para reforzar la lucha de las mujeres por sus derechos es necesario que la izquierda se abra paso entre el conglomerado de bloques políticos actuales que son rehenes de intereses minoritarios y ajenos a las necesidades de las mujeres trabajadoras. Sumate al Partido Obrero. Sumate al Frente de Izquierda.

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