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3 de marzo de 2016 | #1401

Merlo: el intendente Menéndez, con el clero y en contra de las mujeres

En enero, Menéndez fue convocante y suscribió, junto a otros intendentes, el Pacto de San Antonio de Padua. Afirmó que el objetivo era “gobernar siguiendo los llamados del papa Francisco”. Plantea así no sólo la destrucción del Estado laico, sino el alineamiento con la Iglesia católica, institución con un largo prontuario de crímenes contra las mujeres
La muletilla electoral de Gustavo Menéndez, el intendente de Merlo, fue que venía a “restaurar derechos”. No se refería a los derechos de la mujer trabajadora.
 
En enero, Menéndez fue convocante y suscribió, junto a otros intendentes, el Pacto de San Antonio de Padua. Afirmó que el objetivo era “gobernar siguiendo los llamados del papa Francisco”. Plantea así no sólo la destrucción del Estado laico, sino el alineamiento con la Iglesia católica, institución con un largo prontuario de crímenes contra las mujeres.
 
Entre los compromisos asumidos por el pacto figura “combatir la violencia de género” y “proteger la vida humana desde la concepción”. En línea con el Código Civil reaccionario de Cristina Kirchner, el pacto de Menéndez apunta a mantener el aborto en la clandestinidad con su secuela de muerte, sobre todo entre mujeres pobres. La penalización del aborto es además un instrumento de disciplinamiento social.
 
Su política no sólo atenta contra las mujeres que deciden no ser madres. El vaciamiento de los dos hospitales materno infantiles del distrito atenta contra la vida de madres y niños. El intento de achique del hospital maternal de Pontevedra sólo fue revertido por la acción inmediata de los vecinos.
 
En el Chutro, Menéndez anunció el cese de las horas extra y anticipó despidos mediante la revisión del personal contratado. En el Hospital Eva Perón, el personal denuncia que se busca implementar un sistema de arancelamiento.
 
Las “jornadas de reflexión sobre violencia de género” son un gesto para la tribuna. A la hora de dar respuestas concretas el municipio ejerce su propia violencia contra las mujeres. Karina Abregú, víctima de intento de femicidio, denuncia que ante sus solicitudes de contención médica y económica sólo obtuvo desidia y prepotencia.
 
En la reunión que dirigentes locales del Partido Obrero de Merlo tuvimos con el Ejecutivo municipal solicitamos la asistencia para Karina, quien no puede trabajar porque su ex pareja le dejó el 60% del cuerpo quemado. El Estado, que lejos de evitar la violencia de género también la ejerce, debe dar asistencia económica a las víctimas.
 
Como se ve, 90 días le han alcanzado a Menéndez para desenvolver toda una línea de ataque contra las mujeres. Este 8 de marzo, en el día internacional de la Mujer Trabajadora, levantamos más que nunca la bandera de la independencia política, contra las variantes clericales macristas y kirchneristas.
 

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