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22 de diciembre de 2016 | #1442

Macri: licencias, no; destrucción de fuentes de trabajo, sí

“Hoy la prioridad es enfocarse más en la productividad. Es absolutamente necesario centrarnos en la producción y más días de licencia produciría menos trabajo”, dice el funcionario de un gobierno que destruyó 200 mil puestos de trabajo (Télam, 12/16). La advertencia llega de boca del viceministro de Trabajo, Ezequiel Sabor, y de las diputadas de la UCR-Cambiemos, Silvia Giacoppo y Alejandra Martínez, quien además preside la Comisión de Mujer, Familia y Niñez de la Cámara de Diputados, tras la destitución del oscurantista de la UCR-Cambiemos, Julián Dindart.
 
El intento de cancelar los debates parlamentarios respecto de la extensión de las licencias por maternidad y paternidad debe ser denunciado por las conducciones sindicales y por el movimiento de mujeres. El argumento de la "productividad" apunta a la superexplotación de la fuerza de trabajo y no a la creación de nuevos empleos; les preocupa el incremento de la ganancia capitalista y no la generación de trabajo. Por tal motivo es que esta política ha sido acompañada por una fuerte cooptación de las organizaciones que pueden cumplir el rol de contener a los desocupados para que éstos no reclamen trabajo genuino.
 
Hace años que el Congreso discute más de 50 proyectos relativos a las extensiones de licencias, algunas de las cuales habilitarían un desarrollo menos desigual de la vida social; sin embargo, la resistencia de parte de todos los gobiernos es total. Una fuerza de trabajo con más derechos y con facilidades materiales para el desarrollo social y político de las mujeres no está ni estuvo en los planes de nadie. Estos puntos de vista se sintetizan en los acuerdos alcanzados entre los bloques del FpV y del PRO, para cerrar un incremento de días completamente insuficiente de cien días para las mujeres y 15 para los padres.
 
Hace 16 años que nuestro país se encuentra incluso por detrás de la pobre recomendación de la Organización Internacional del Trabajo de que las licencias maternales partan de 98 días y las paternales, de 10 días. En la Argentina rige un régimen de subsidios para madres por 90 días y de dos días para padres, que ni siquiera se encuadra en un régimen de licencias formales, ya que las patronales no pagan aquellos ingresos, sino que su financiamiento queda en manos de la Anses -o sea del aporte de los propios trabajadores a través de su salario indirecto.
 
El proyecto impulsado desde 2014 por el bloque del FIT-PO es de 180 días para las mujeres y 90 para los varones, de igual manera en una familia homoparental, con posibilidad de repartir entre los progenitores los días a su elección.
 
Desde la Coordinadora Sindical Clasista y el Plenario de Trabajadoras levantamos, desde el primer #NiUnaMenos, consignas muy claras que permitan modificar el estatus social al que está condenada la mujer bajo este régimen social de explotación. Reivindicaciones abandonadas en el terreno gremial por las burocracias de todo pelaje: licencias por violencia de género, jardines infantiles para los hijos de los trabajadores, subsidios para el caso en que no haya jardines, extensiones de licencias por maternidad y paternidad, licencia por largo tratamiento de familiar enfermo, toda una batería legislativa que permita la socialización de las tareas de crianza y de cuidado.
 
El campo de lo simbólico debe formarse y modificarse desde lo concreto y no sobre la base de planteos morales abstractos. La socialización de la crianza no sólo aporta a liberar tiempo y responsabilidad que hoy recae sobre las espaldas de las mujeres, sino que desanda el camino de un simbolismo social fuertemente cargado de discriminación y estigmatización.
 
El próximo 8 de marzo deberá proponerse ser el comienzo de un enorme movimiento para conquistar todos aquellos reclamos que representen un avance para las mujeres en el campo de lo concreto, que retraiga la discriminación en el campo laboral y que de esta forma coloque al movimiento de mujeres en un camino de conquistas a través de la movilización callejera, ejemplo que ha sido el gran legado de 2016 en la Argentina y el mundo.

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