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6 de enero de 2017

Villa Gesell: trata de personas y complicidad policial

Un comisario y tres policías de la Bonaerense fueron imputados en Villa Gesell por trata de personas tras entregar a una joven víctima de explotación laboral –que había acudido a la comisaría a radicar la denuncia– a sus secuestradores.

Una joven salteña de 22 años de edad que viajó engañada a Villa Gesell detrás de una promesa laboral fue víctima de un segundo atropello: tras huir de sus captores, la devolvieron al infierno de la explotación laboral. Esta vez los verdugos vestían uniforme de la policía bonaerense.

La joven había empezado a trabajar para su captora en Salta y de allí le ofrecieron continuar trabajando en la ciudad costera. Su destino fue, sin embargo, la esclavitud laboral: era obligada a realizar tareas domésticas en un domicilio particular y en varios complejos de departamentos. Le retuvieron los documentos y era agredida y golpeada sistemáticamente para mantenerla bajo sometimiento, un accionar típico de las redes de trata.

El pasado 30 de diciembre logró escapar del lugar donde estaba cautiva. En pánico y con lesiones físicas, le pidió socorro a un vecino que encontró en la terminal de ómnibus mientras buscaba desesperada que alguien la ayude a volver a Salta. Éste la acompañó hasta la comisaría primera de la localidad para que radique la denuncia. Allí la recibió el comisario Urrutia, quien la entregó nuevamente a sus captores.

El hombre que ayudó a la joven salteña escuchó que un agente de la bonaerense le decía por teléfono a la captora: "Ya la encontramos, ahora la llevamos". Ante ello, realizó esa misma noche la denuncia ante la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) de Villa Gesell, donde dispusieron el rescate de la víctima. Tuvo que ser trasladada de urgencia al hospital local, donde quedó internada durante algunos días debido a las secuelas físicas y psicológicas del infierno que vivió.

El comisario y otros tres policías de la dependencia policial fueron imputados bajo el cargo "privación ilegal de la libertad y encubrimiento agravado", pero hasta el momento no han sido detenidos. Urrutia había sido desplazado recientemente como jefe de la seccional tras la escandalosa represión en una fiesta en la playa, ocurrida el 1 de enero. La mujer que la esclavizaba está siendo investigada por trata de personas, pero no ha sido detenida.

La trata de personas en Villa Gesell ya había ganado lugar en los medios cuando en 2013 se conoció una red que explotaba laboralmente a 26 personas trasladadas desde Formosa. Las ciudades de la costa argentina, de gran concentración turística, suelen ser un paraíso de la explotación sexual y laboral. El caso de Lucía en Mar del Plata, que motivó el primer paro nacional de mujeres el 19 de octubre, puso de manifiesto la zona liberada con la que actúan las bandas delictivas y la necesaria participación policial y política.

Las redes de trata actúan en todo el país con absoluta connivencia del poder. Industrias enteras en nuestro país se montan sobre la explotación laboral (talleres clandestinos en los centros urbanos, ramas enteras de la actividad agropecuaria en el interior del país) y la trata con fines de explotación sexual hace desaparecer a cientos de mujeres por año que son trasladadas por burdeles de todas las provincias.

Para desarmar las redes de trata y terminar con la explotación sexual y laboral es necesario desarmar un régimen de complicidades que compromete a todo el andamiaje de poder: policías, justicia, funcionarios de todos los niveles. Es necesario desmantelar el aparato de la maldita policía entrelazada al delito y el régimen estatal que la sostiene. Este caso pone de manifiesto, una vez más, que la inseguridad viene desde arriba.

 

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