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10 de marzo de 2017

Tucumán: campaña de la Iglesia contra el paro internacional de mujeres

Luego de la multitudinaria marcha que se realizó en Tucumán en el marco del paro de mujeres, que reunió alrededor de 20.000 personas, la Iglesia ha lanzado una campaña para desprestigiar y poner freno a este gran movimiento en ascenso.
 
En el marco del 8M, algunas mujeres realizaron una instalación teatral frente a la Catedral, en la que representaron a la Virgen abortando. La puesta fue tan literal que no vale la pena detenerse en explicar la intención de la obra. 
 
A raíz de esto, la curia tucumana comenzó una cacería de brujas. La Iglesia se encuentra digitando un escrache público fascistizante en las redes sociales contra quienes realizaron la performance frente a la Catedral. Desde el Plenario de Trabajadoras repudiamos este accionar y denunciamos que en la campaña también están metidos el gobierno provincial y nacional. 
 
El clero tucumano había intentado desmovilizar el 8M presionando al gobierno para que establezca el inicio de clases el 8 de marzo, una vez cerrada la paritaria docente con la burocracia sindical. El gobierno, que había anunciado el inicio para el día 9, lo adelantó al 8 como resultado de esta presión. Esa es la alianza que llevó a Belén a la cárcel, a las más de 600 causas armadas por abortos contra mujeres pobres en 20 años (de acuerdo a la investigación hecha por su abogada) y que la desatención en materia salud de salud continúe.
 
La Iglesia Católica es intolerante a cualquier expresión de rebeldía frente a su púlpito. En 2004, una muestra de arte de León Ferrari en Tucumán, que también mezclaba símbolos católicos con referencias al asesinato y al belicismo, entre otras, fue suspendida a instancias de un grupo católico amparado por Jorge Bergoglio. Cuando se realizó el Encuentro de Mujeres en la provincia, un grupo de mujeres católicas se metió en los talleres relativos a la cuestión del aborto mientras una patota de varones católicos ingresaron ferozmente al colegio golpeando mujeres para disolver el mitín que se rebelaba a los principios clericales. 
 
Buscan disciplinar a las mujeres y la iglesia es un poder fundamental para eso. Es por ello que el atrevimiento de rebelarse a ella no es tolerado. El repudio a esta acción artística contrasta con el silencio que se produce frente a una Iglesia promotora y encubridora de abusos sexuales. El arzobispado que encabeza la campaña es el mismo que cobijó durante años al cura pedófilo Illarraz, quien cometió al menos 50 casos de abusos a seminaristas en Entre Ríos y  que cuando estalló el escándalo fue trasladado a Tucumán.
 
Bien por las y los artistas tucumanas que ya han iniciado la firma de un masivo petitorio contra la censura a esta expresión. No vamos a permitir que toquen a ninguna compañera. Defendemos incondicionalmente la libertad de expresión. No permitamos esta acción fascista que busca censurar a las expresiones artísticas. 

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