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13 de marzo de 2017

#8M en la provincia de Santa Fe

Una lucha política por la independencia política del movimiento de mujeres
El 8M en la provincia de Santa Fe, al igual que en todos los rincones del país, volcó a las calles a miles de mujeres y hombres. Hubo concentraciones y movilizaciones en numerosas ciudades. En cada una de ellas se hicieron sentir los grandes reclamos del movimiento de mujeres: terminar con los femicidios, conquistar el aborto legal, seguro y gratuito negado por los sucesivos gobiernos, y la denuncia de la responsabilidad estatal por todos los atropellos hacia las mujeres y por mantener en pie un régimen que los garantiza. El Plenario de Trabajadores (PDT) y el Partido Obrero se hizo presente en numerosas localidades de la provincia santafesina siendo partícipe de esta jornada histórica.
 
En Rosario, más de 20 mil manifestantes rebalsaron el Monumento a la Bandera. En Santa Fe Capital, movilizaron más de 2.000 manifestantes, en una jornada exitosa que superó la maniobra de los partidos de Estado (Partido Socialista, PJ y UCR) por realizar un acto, ya que las mujeres decidimos no participar de esa convocatoria oficialista.
 
En el Cordón Industrial de San Lorenzo, una gran concurrencia de trabajadoras municipales marchó hacia la carpa ubicada en los tribunales de San Lorenzo en apoyo a los familiares de Analía Rivero, que fue asesinada en mano de las bandas del delito organizado a la salida del boliche Stone, cuyo juicio sigue en curso.
 
En Baigorria aunque no había ninguna convocatoria, las compañeras del Plenario de Trabajadoras, la junta interna del Hospital Eva Perón y Amsafe Baigorria llevaron adelante un corte de ruta frente al Hospital.
 
En Rafaela, la concentración fue en la plaza central para luego culminar la jornada con una marcha a la jefatura. Las compañeras y compañeros del PDT y el PO se hicieron presentes llamando a las mujeres a organizarse de forma independiente del Estado y sus gobiernos.
 
Volviendo a la manifestación de Rosario, la concurrencia masiva estuvo acompañado por carteles que denunciaban al Estado como responsable, contra los sucesivos femicidios y por las reivindicaciones centrales pendientes. La gran lucha de General Motors se plegó a la convocatoria, llevando adelante una impresionante unidad de clase, soldando al movimiento de mujeres con la lucha contra el ajuste del gobierno y los capitalistas. Este movimiento que se expresó en la calle con sus reclamos, banderas y cánticos, distó mucho de la dirección que se colocó al frente del movimiento.
 
El esfuerzo del feminismo de Estado, el que en nombre del género busca catapultarse a puestos dentro del Estado, primó en la elaboración del documento final, que el PO-FIT junto a otras fuerzas de izquierda, se negó a firmar. La multisectorial, encabezada por el Movimiento Sindical Rosarino, el Movimiento Evita, junto al Frente Social y Popular (PCR y Patria Grande) en un accionar patoteril y reaccionario, impidió a  golpes de puño que las compañeras y compañeros de General Motors en lucha contra los despidos pudieran subir al escenario. Exigieron que todas las organizaciones bajaran las banderas, intentando borrar las distintas expresiones políticas, algo a lo que tampoco accedimos.
 
De igual forma, los partidos de gobierno hicieron demagogia con reivindicaciones femeninas que ellos mismos bloquean desde los municipios, la gobernación y desde el poder legislativo provincial.
 
El 8M deja planteada la lucha por la independencia política del movimiento de mujeres, que supere los planteos de contención de las variantes centroizquierdistas que apuntan a domesticarlo. La masividad e impronta combativa de la movilización ha demostrado tener las bases para ello.
 
 
Foto: Juliana Doprado

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