fbnoscript
19 de julio de 2017

La justicia federal deberá investigar la desaparición de Nadia

Avance en la lucha por el esclarecimiento.
La Cámara de Apelaciones resolvió el pasado 18 de julio que la causa por la desaparición de Nadia Rojas sea investigada por la justicia federal.
 
Días antes, el juez federal Rodolfo Canicoba Corral se había declarado incompetente en la causa, contrariando la opinión de las partes intervinientes, incluida la Procuraduría de Trata de Personas y Explotación de Personas (Protex). Para el juez Canicoba Corral, la nena de 14 años simplemente se había ido de su hogar por decisión propia con un mayor de edad. Esta declaración de incompetencia fue apelada por el fiscal Federico Delgado y por el abogado de la mamá de Nadia, Facundo Vicente, también docente de Tribuna Docente y trabajador del distrito escolar 21, del barrio de Villa Lugano.
 
Esta resolución, que contradice la liviandad y el destrato con los que el juez Canicoba Corral abordó la causa, es un enorme triunfo de vecinos, estudiantes, docentes y organizaciones que dimos esta lucha, que cortamos calles, manifestamos frente a los tribunales y pedimos entrevista a la Cámara de Apelaciones para trasladar nuestro punto de vista. El viernes pasado, una delegación se entrevistó con los camaristas. Junto a la mamá de Nadia estuvieron el diputado nacional por el PO-FIT, Pablo López; el legislador Marcelo Ramal y Vanina Biasi, dirigente del Plenario de Trabajadoras, ambos candidatos a diputados nacionales por el FIT; Liliana Alaniz, de Apel; y la legisladora Laura Marrone, de IS-FIT. La delegación presentó un petitorio reclamando a la Cámara que no hiciera lugar a la incompetencia presentada por Canicoba Corral y que la investigación siguiera curso bajo la carátula de trata de persona.
 
Nadia estuvo desaparecida durante 33 días. En ese lapso, Elena, su madre, recabó indicios, la buscó en boliches, bares y en diferentes barrios, especialmente en las zonas de Liniers y La Salada. Nadia apareció el 11 de julio por la noche, acompañada de dos chicas de su edad, una de ellas pariente de uno de los posibles captores. La reaparición estuvo precedida por una llamada telefónica de Nadia a su mamá, en la que nuevamente le pidió que desistiera de la denuncia penal. Ese mismo día, por la mañana, Elena había sido golpeada mientras buscaba a su hija en La Salada. La sexta amenaza contra ella se concretó hace 48 horas en su propio barrio, donde dos mujeres nuevamente la amenazaron de muerte. Mientras no se produzca el desmantelamiento de esta red mafiosa, Nadia, su madre y quienes luchan por esta causa estarán en peligro.
 
Este tipo de redes cuentan con el aval de elementos policiales de la zona de Lugano, prendidos en el negocio. Todo esto ocurre sin que el Jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, ni su ministra de Educación, Soledad Acuña, muevan un dedo para ponerle fin.
 
Las redes de trata para el negocio de narcos y proxenetas, protegido por el Estado, son un flagelo que el gobierno naturaliza tratando de descargar la responsabilidad sobre las víctimas, pretendiendo que esos destinos se eligen y tapando un mundo en donde los niños menores son usados por mafias y donde en los boliches de la Ciudad se regentea la explotación sexual. Uno de los boliches allanados en la búsqueda de Nadia, El Basilón de Liniers, tiene 15 habitaciones, lo que deja en claro que la explotación sexual es el principal negocio alli. El gobierno de la Ciudad tiene funcionarios encubridores, policías cómplices y protege toda una trama que configura una recaudación millonaria para las cajas negras de la política y el Estado.
 
Mientras se resolvían estas idas y vueltas judiciales, otra niña volvía a desaparecer a merced de estas bandas. La celeridad para investigar y desmantelar las redes es fundamental para resguardar a las niñas y jóvenes de la zona sur de la Ciudad.
 
Desmantelamiento de las redes de trata. Que todos los eslabones estatales sean sentados en el banquillo de los acusados.

Compartir

Comentarios