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2 de abril de 2018

"Salimos a poner un grito en las calles, para que haya justicia en esta vida"

A un año de la desaparición de Araceli Fulles, Prensa Obrera entrevistó a su familia.
Por Eli B.

Desde el 2 de abril del año pasado, alarmados por su desaparición, los familiares de Araceli empezaron a "moverse", a buscar, a preguntar. La actuación de la justicia iba detrás de la averiguación y las acciones de los familiares. Veinticinco días después, de produjo el peor desenlace. El cadáver de Araceli fue hallado enterrado en una casa de José León Suárez. Eduardo, el hermano de Araceli, quien participó de los rastrillajes, cuenta: “a veces nos querían tratar como tontos… en los rastrillajes, en los operativos, sabíamos que no íbamos a encontrar nada, que íbamos a encontrar pruebas que plantaban los mismos policías, sabíamos que teníamos que empezar a movernos nosotros.”

Desde un principio hubo dudas sobre la intervención de la policía en el desarrollo de la investigación, según la familia, por la vinculación de esa fuerza con el caso. En primer lugar, por el rol de Elián Ávalos, oficial subinspector de la Policía Bonaerense, hermano de Emanuel Ávalos, una de las últimas personas que estuvieron con Araceli. Un fallo judicial ordenó investigar el entorpecimiento de la investigación por parte de la policía. La justicia dio por probado que las pruebas presentadas fueron manipuladas por la policía y que el modo de conservación no cumplía con los requisitos de conservación de los protocolos de recolección de muestras para ADN.

El más comprometido por el caso es Darío Badaracco, dueño de la casa donde fue hallado finalmente el cuerpo de Araceli. Pero no es el único. Badaracco estaba empleado en un corralón cuyo dueño, Carlos Damián Cassalz, está vinculado con la policía e inmerso en negocios turbios.

Ricardo, papá de Araceli, nos confirma que Casalzs está preso por amenazar a testigos: “Hay como tres o cuatro denuncias por amenazas a testigos, pero no fueron tenidas en cuenta. La amenaza que Casalzs le hizo al testigo, la única que se tuvo en cuenta fue gracias a Moni [la mamá de Araceli] que se pudo mover rápido, fue al COM (Centro Operativo de Monitoreo) y alcanzó a sacar la filmación. Cuando Casalzs amenazó a la gente, tenía una cámara atrás, y no se dio por advertido… o se confió en la impunidad que tiene.

Porque te podés imaginar, acá se borraron muchas pruebas, de acá a la plaza hay más o menos 5 cámaras, que aquella noche (cuando desapareció Araceli) no tomaron nada. El sistema falló, supuestamente. Después por comentarios te vas enterando otras cosas, en este caso se hace tan engorroso llegar a la verdad, porque están involucrados, la policía, el poder judicial, la mafia política.”

La aparición de los testigos por la insistencia de la familia; el estado público que tomó el caso, gracias a que no se quedaron puertas adentro, sino que se vio en las calles y en las redes, con el apoyo de vecinos, amigos y las organizaciones; la fortaleza de Eduardo en insistir en los rastrillajes sobre el último lugar donde se la vio a Araceli, todos estos elementos hicieron que se resquebrajara el manto de encubrimiento que montó la policía desde un principio. 

La fiscal Graciela López Pereyra pidió la elevación a juicio, con un total de nueve implicados. La familia tiene la esperanza de que aparezcan más testigos que puedan aportar a la causa.

“Si vos me preguntas, yo voy a seguir la lucha hasta lo último para que mi hija tenga la paz, yo sé que no me la van a devolver, porque es lo más triste saber que vos te vas a acostar, y ella no está, es lo más triste ver al padre ahí sentado, esperando a ver que llegue su hija, es lo más triste ver a mis hijos, que ellos están encerrados en su pieza, con su pensamiento… nosotros la pasamos muy mal, todo eso, a nosotros nos está matando de a poco, yo sé que mi negrita no va a volver, pero quiero que no le pase más a nadie”.

Mónica cuenta que todos los días 2 de cada mes, sale una marcha desde la casa hasta el mural de Araceli, a unas cuadras. También comenta cómo fueron recibiendo el apoyo de la gente y las organizaciones. “A medida que estábamos folleteando, haciendo pegatinas, por los medios, en internet. Aparte el 8 de marzo, los periodistas nos vieron ahí.”

Sobre su participación en el 8M nos dice: “Fue muy lindo, muy tranquilo, muchísima gente. Lo tomé como que nosotras, las mujeres, estamos pidiendo a gritos que cambien muchas cosas, no nos quedamos adentro de las casas, salimos a poner un grito en las calles, para que haya justicia en esta vida. Que lo que una pide, lo pide porque somos muchas. Fue hermoso, emocionante, ver a mucha gente que estuvo en el caso de mi hija, estar ahí con el banner de ella, y me digan ‘yo la veía a usted señora, y sentía la necesidad de darle un abrazo’… una unión muy linda. Muy emocionante fue cuando los chicos se pararon arriba del portón del Congreso, levantaron el cartel grande por justicia por Araceli, y la gente empezó a aplaudir, tanta gente, fue impresionante.”

Mónica sabe que si llegaron a ser mínimamente escuchados fue gracias a cómo se movieron y gracias al apoyo que lograron por sus propios medios. “Cuando nosotros fuimos al procurador me dice, “‘señora, lo que necesite, nosotros estamos a su disposición, le podemos hacer una ayuda económica…’ y yo le dije no, no necesito, yo necesito justicia por mi hija, no quiero plata, no quiero nada. Yo sé que no me la van a devolver, lo que quiero es justicia por ella, que no le pase a ninguna chica más, porque obviamente hay muchas Araceli en la calle y les puede pasar lo mismo, entonces lo que nosotros no queremos es eso ya, que de acá por lo menos haya justicia”.

Desde el Plenario de Trabajadoras estaremos acompañando a la familia en el aniversario de su desaparición este lunes 2 abril, a las 18hs en Av Márques y 9 de Julio, José León Suárez, para exigir justicia por Araceli, a sumar nuestras voces al grito de Ni Una Menos, El Estado es Responsable!

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