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19 de abril de 2018

Abajo la criminalización de los partos domiciliarios

Libertad para Belén.

Este miércoles 11 de abril fue detenida la partera Belén Weber cerca de su actual domicilio en la ciudad de Buenos Aires. La medida fue dispuesta por el juez Eduardo Cadelago del Juzgado de Instrucción Penal N° 1 de San Luis quien la acusa injustamente de una muerte perinatal en un parto que asistió hace 3 años. 

Belén, licenciada en enfermería y obstetricia en la Universidad Nacional de Tucumán, fue contratada en setiembre de 2014 por una pareja para acompañar un parto domiciliario. Sin embargo, por complicaciones para que prospere el parto vaginal, recomendó y acompañó a la pareja a una clínica donde dio conocer el diagnóstico e indicó la necesidad de una cesárea. La institución y los médicos actuantes desestimaron su opinión profesional y forzaron a la mujer a proseguir con el trabajo de parto. Llegaron a realizarle la ´maniobra de kristeller´, práctica no recomendada por la OMS en tanto puede provocar graves problemas como el desprendimiento de la placenta y ruptura uterina, o bien, fracturas en el bebé. Finalmente, se le terminó realizando una cesárea de urgencia tal como había sido la prescripción de la partera Belén. Sin embargo, las consecuencias de todos estos tratos crueles a los que fue sometido la parturienta fueron la muerte del bebé y daños irreversibles en el útero de la mujer. 

La justicia tomó carta en el asunto pero de manera arbitraria, ignorando todas estas evidencias decidió imputar a Belén por homicidio culposo con lesiones gravísimas. Los médicos y la clínica interviniente quedaron fuera de la causa. La arbitrariedad judicial quedó aun más de manifiesto cuando la víctima, quien luego se constituyó en querellante, no acusa a Belén. 

Detrás de la causa abierta a Belén, y su actual encarcelamiento, hay una manifiesta intención de criminalizar el parto domiciliario, y aleccionar a todo profesional que lo promueva, principalmente a las parteras y obstetras, porque ponen en evidencia el enorme negocio montado en torno a las cesáreas, desafían el status médico y se rebelan contra la violencia obstétrica y el maltrato institucional. 

La criminalización de Belén asume la forma extrema de una serie de persecuciones y violencias en distintos lugares del país donde las mujeres y familias que deciden esta opción son castigadas con tratos crueles, y hasta son denunciadas, toda vez que llegan a las instituciones por alguna complicación. Las parteras u obstetras siguen la misma suerte en tanto sus opiniones son subestimadas por los equipos médicos y en general son también denunciadas. 

Es fundamental desarrollar una campaña nacional por la libertad de Belén, que haya una investigación a fondo en la que se verifiquen las responsabilidades de los médicos y de la clínica interviniente en este caso. En este reclamo, como en la lucha por el aborto legal, se debe poner de manifiesto las distintas formas que asume el disciplinamiento sobre nuestros cuerpos y sexualidad siendo la medicalización de la maternidad y la violencia obstétrica una de ellas. Vayamos también por el reconocimiento de los partos domiciliarios y el cumplimiento efectivo del parto respetado en todas las instituciones de salud.

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