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9 de mayo de 2018

Ni derecho al aborto, ni derecho a la maternidad

Los ataques a las mujeres tanto sindicalizadas como precarizadas, y la unidad de la burocracia sindical con la Iglesia. En “Trabajadoras” (mayo 2018), boletín del Plenario de trabajadoras
Por Ariadna
Tribuna Estatal

El ajuste y la reforma laboral en curso son causa de la profundización de las penurias de las trabajadoras: despidos o presentismo para las sindicalizadas y, entre las más precarizadas -como las que trabajan en cooperativas en negro en el marco de los planes Argentina Trabaja y demás planes del Ministerio de Desarrollo Social-, despidos o mayor indigencia. 

La burocracia junto a la Iglesia

El vínculo entre las dirigencias sindicales y la Iglesia ha quedado de manifiesto en la jornada del 8M, cuando días antes convocaron mediante comunicado firmado de conjunto entre CGT, CTA, CTA-A, CCC, Barrios de Pie, Libres del Sur, Sipreba a movilizar al congreso, en una columna por fuera de la asamblea de mujeres y de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto. No llamaron al Paro, no reclamaron la legalización del aborto y en los hechos su columna funcionó de tapón ante la enorme multitud que se movilizó al Congreso exigiendo el aborto legal, seguro y gratuito. Iadarola de Foetra se ha negado a que el sindicato telefónico se pronuncie a favor del aborto legal en nombre de su devoción por la virgen.

En el altar de sus acuerdos de contención social, entregan las conquistas y reniegan de luchar por nuevos derechos. Cada vez menos jardines para los hijos de las y los trabajadores, sin vacantes en los colegios, sin lugares de esparcimiento deportivo, sin licencias especiales para evitar que la mujer acarree con todo el peso de las tareas de cuidado y domésticas y así podríamos seguir. 

Las conducciones antiburocráticas como la de Ademys y AGD-UBA, juntas internas y comisiones se han colocado en las antípodas de esta política no sólo luchando por el aborto legal sino que se han puesto a la vanguardia de la pelea por romper el techo salarial del 15% y por evitar cláusulas que perjudiquen a los trabajadores, particularmente a las mujeres, como el presentismo. 

Un Estado que crea las condiciones para discriminar a las madres en el campo laboral, impulsa a las mujeres al aborto por un lado y por el otro hace reposar sobre ellas la responsabilidad por esa práctica. Dentro de las obras sociales para las mujeres que necesitan abortar no hay información y en muchas de ellas ni siquiera se practica el aborto no punible.

La recuperación de los sindicatos y la puesta en pie de un congreso de bases del movimiento obrero resultan fundamentales, también, para que se recupere la tradición de un movimiento obrero que luche integralmente por las demandas de las mujeres trabajadoras.

 

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