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1 de junio de 2018

Carrió quiere obligar a las niñas violadas a parir

Deleznables declaraciones de la diputada oficialista.

Las potencias infernales de Elisa Carrió –la que dijo que “había un 20% de posibilidades de que Santiago Maldonado esté en Chile”– se desatan cada vez que les dan aire.

En una diatriba contra el aborto legal en el programa Terapia de noticias, de La Nación+, la referente del partido de gobierno aseveró: "¿Saben lo que van a lograr con esto? Las chicas de 12 o 13 años que tienen hijos –de un hermano, de un tío, de un padre, de un patrón o del hijo de un patrón– las van a llevar al hospital para abortar legalmente”. Cuando el conductor le señaló que hoy tales abortos se realizan pero en clandestinidad y en condiciones insalubres, Carrió dijo que no, que actualmente esas niñas violadas “tienen hijos”.

La líder de la Coalición Cívica se despachó así con una naturalización del abuso infantil y llamó a utilizar todo el peso del Estado contra sus víctimas, obligándolas a parir los frutos de las violaciones.

La clerical Carrió, quien dijo en la misma entrevista ser “feminista en el sentido del derecho de las mujeres a ser personas” (sic), repite el llamado de la Iglesia a la resignación femenina frente a los abusos y de la renuncia a su autonomía sexual. Son los mismos preceptos a los que el Padre Pepe dio una versión ´nac&pop´ en su reciente alocución en el Congreso, al hablar “del amor de nuestras mujeres por el hijo que llevan en sus entrañas, incluso en circunstancias duras, difíciles”.

La presencia de estos elementos oscurantistas en el macrismo y la oposición peronista no es un accidente, sino la expresión de partidos que históricamente han gobernado el país, más allá de desavenencias de coyuntura, postrados ante la Iglesia –días atrás, diputados del PJ y el FpV se retiraban de la sesión de la legislatura salteña para evitar que se dé fuerza de ley al aborto no punible, mientras otros miembros del peronismo y el macrismo se quedaban en sus bancas para votar en contra.

En estas condiciones, es indudable el apoyo popular a la legalización del aborto y el actual debate en el Congreso ha sido una conquista del movimiento de mujeres. A pocos días del inicio de su tratamiento legislativo, se plantea más fuerte que nunca la lucha por la separación de la Iglesia del Estado.

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