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18 de junio de 2018

"Abortos sin anestesia": el Estado que te tortura

Las amenazas del médico Facundo Segovia Barcena y el estado de la salud pública riojana, vaciada y copada por el clero.
Por Corresponsal

Durante el día viernes circuló por las redes sociales una publicación realizada por el médico anestesista Facundo Segovia Barcena, quien trabaja en el Hospital de la Madre y el niño de La Rioja, en la que el profesional advertía que durante sus guardias los abortos se realizarían "sin anestesia" -tomando un método de tortura aberrante como modo de mostrarse en rechazo a la victoria popular que representó la obtención de la media sanción de la ley de aborto legal, seguro y gratuito.

La publicación iba acompañada por comentarios de apoyo de distintos profesionales de la salud y las capturas circularon a nivel nacional, generando un enorme repudio del movimiento de mujeres, a lo que el Ministerio de Salud respondió con un comunicado de repudio y el despido del anestesista.

El oscurantismo en la medicina

La publicación de Segovia Barcena forma parte de una campaña que se encuentran llevando adelante un conglomerado de médicos en todo el país bajo el lema "No cuenten conmigo", en la que anuncian que no realizarán abortos legales en caso de que la ley resulte aprobada. La campaña es impulsada por el sector más oscurantista de las corporaciones médicas, vinculadas a la Iglesia y al negocio de la salud privada. En esta sintonía, un grupo de clínicas –que incluye a la Mater Dei, Bazterrica, Fleni- emitió un comunicado de rechazo a poco de realizada la votación, y La Nación señala hoy que “se preparan para dar batalla judicial contra la despenalización”.

La diputada del Partido Obrero-Frente de Izquierda, Romina Del Plá, había señalado que en numerosos lugares del interior la medicina y el derecho se encuentran completamente dominados por la Iglesia, puesto que en los únicos lugares donde se dictan estas carreras son las universidades privadas católicas, como en el caso de Salta. El asunto se extiende también a numerosas universidades públicas, como es el caso de la Universidad Nacional de La Rioja (UNLaR), donde la influencia del Obispado ha sido fundamental tanto para Tello Roldán como para el actual rector Fabián Calderón, al punto de que el Hospital de Clínicas no realiza abortos no punibles.

En la misma sesión, la diputada riojana Karina Molina hizo gala de su ignorancia sobre el proyecto de ley diciendo que permitía abortar "hasta un día antes del parto" y declaró que había sido asesorada por la Universidad Barceló, institución privada que es una máquina de reproducir oscurantismo en la medicina riojana.

Por estos motivos el Partido Obrero rechazó, en el proyecto finalmente votado en Diputados, la inclusión de la objeción de conciencia, promovida por los grupos anti-derecho, y rechaza la intromisión de la Iglesia en la salud y la educación.

Un Ministerio objetor y torturador

El comunicado de la ministra Judit Díaz Bazán anunciando el despido y "repudiando" los dichos de Segovia Barcena representa una lavada de manos del gobierno riojano. Se trata nada menos que de la misma ministra que bloqueó la realización de un aborto no punible en el caso G, quien sufría un embarazo con inviabilidad fetal y tuvo que recurrir a los medios de comunicación para poder lograr realizárselo. Es el mismo ministerio que ataca a diario al propio Hospital de la Madre y el niño, vaciándolo de presupuesto y manteniendo a la mayoría de sus trabajadores precarizados, y carga sobre sus espaldas numerosas denuncias de mujeres que terminan pariendo en los pasillos por la falta de personal.

El Ministerio, que debería hacerse cargo de capacitar al personal profesional y no profesional para detectar y erradicar estas expresiones de la más cruda reacción, intenta individualizar el problema en una persona nefasta, cuando es el conjunto del Estado el que representa un problema para la salud de los riojanos y especialmente de las riojanas.

Aún no se han brindado respuestas sobre la denuncia de ausencia de anticonceptivos en los centros de salud, ni por la situación trágica de Nonogasta -donde las mujeres sufren abortos espontáneos por la contaminación. Junto a Segovia Bárcena, los primeros despedidos deberían ser justamente la ministra, la diputada Molina o el propio Luis Beder Herrera (denunciado por abuso de menores), ya que expresiones de este tipo son la consecuencia de una política de Estado.

Llamamos a las mujeres y a todo el movimiento popular a intensificar la lucha por la aprobación definitiva del aborto legal, seguro y gratuito, a luchar por la separación de la Iglesia y el Estado, a seguir marcando que el Estado es responsable de la violencia y de la falta de salud, educación y trabajo y a derrotar a la reacción y al oscurantismo con la lucha en las calles, donde ya hemos dado pasos tan importantes.

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