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28 de junio de 2018 | #1508

Aborto legal en el Senado: logremos la ley

Sin cambios y con millones en la calle el 8A
Aborto legal en el Senado: logremos la ley

Foto: Fede Imas

Tras la conquista de la media sanción por el aborto legal en Diputados –con un Congreso rodeado por un millón de personas- el proyecto de ley llegó finalmente a la Cámara de Senadores. El 1° de agosto se dictaminará en plenario de comisiones y el 8 de agosto se votará en el recinto.

Se abre así una nueva fase de esta lucha, que tuvo su primera victoria sobre el lobby clerical en la cámara baja, y que ahora debe redoblar esfuerzos. Si en Diputados hasta el último momento no se contaba con los votos para la aprobación, en la “casa de los gobernadores”, donde actúan los responsables del bloqueo al aborto no punible y la persecución a las mujeres en el interior del país -y agentes directos de la gobernabilidad macrista-, la pelea no será sencilla.

El pronunciamiento de los presidentes de los principales bloques a favor de la legalización, no puede ocultar que todos ellos están partidos al interior de sus filas en esta votación y que aún no está garantizada la conquista de la ley. Todos los bloques sostienen la “libertad de voto”, que por supuesto solo vale cuando está en juego un derecho de las mujeres –más aún en el Senado, donde la disciplina partidaria es ley para votar contra el pueblo y los trabajadores.

A su vez, ya están circulando rumores respecto de que las pretensiones del sector clerical –como eliminar la prohibición de la objeción de conciencia institucional- en lugar de ser incorporadas en el debate en el Senado, podrían ser “concesiones” que luego haga el presidente por la vía de un veto parcial. Una medida así sería una estafa y un insulto a la movilización popular. La lucha callejera debe incorporar desde ahora mismo un claro rechazo a cualquier tentativa de este tipo.

Maniobras en el Senado

Digna agente del Vaticano, Gabriela Michetti no perdió un minuto en actuar contra el avance de la ley. No es menor que sea la propia vicepresidenta de la nación la que sale a la cancha contra este derecho. Por su parte, Macri, tras recibir a Lospennato, le dio inmediatamente cita a Polledo, Burgos y Campagnolli –tres paladines del oscurantismo clerical en el debate en Diputados- ante quienes ratificó su oposición al aborto legal.

Michetti trazó su estrategia en una reunión en el Episcopado junto al cardenal Mario Poli y el obispo Oscar Ojea, en la que participación también Esteban Bullrich (PRO), Federico Pinedo (PRO), Guillermo Snopek (PJ) y la senadora Silvia Elías de Pérez (UCR). De allí salió la idea de imponer el giro a cuatro comisiones (Salud, Justicia y Penal, Asuntos Constitucionales y Presupuesto) que dilatarían el tratamiento de la media sanción aprobada en Diputados. Finalmente, ante la evidencia de que perdería la votación en la sesión plenaria –y sentaría un peligroso antecedente de debate de los giros (una facultad que se atribuyen con total arbitrariedad los presidentes de las cámaras)- acordaron entre todos los bloques excluir a Presupuesto (presidida por el ultra clerical Esteban Bullrich) y que el tratamiento sea en las otras tres comisiones, dos de la cuales la presiden senadores que ya se pronunciaron en contra de la legalización: el radical Fiad en Salud y Mera del PJ en Asuntos Constitucionales.

La inclusión de Asuntos Constitucionales no sólo suma más integrantes a la votación del dictamen, sino que busca dar aire a los infundados planteos de inconstitucionalidad que es la carta con la que buscan bloquear la ley en las provincias. El giro a Presupuesto, que fue finalmente eliminado, carecía de sustento: el aborto clandestino, con 50 mil internaciones por año por prácticas mal realizadas, implica un costo mucho mayor para el Estado.

En esta etapa, cualquier cambio que se quiera introducir a la media sanción, hará que el proyecto deba volver a Diputados y que ingresemos en un terreno pantanoso. Ante el fracaso del dictamen de rechazo en Diputados, algunos temen un posible dictamen alternativo de los anti-derechos que plantee una despenalización parcial y habilite la objeción de conciencia institucional. Ya ingresó al Senado un proyecto de Snopek (PJ), que incluye obstáculos de toda índole para acceder a la práctica (como la denuncia judicial obligatoria en casos de violación, el sometimiento de la mujer a instancias tortuosas de disuasión, y un registro forzoso para los médicos que realicen abortos). De todos modos, es altamente improbable que pudieran acordar un dictamen de este tipo, ya que el campo de los que defienden la clandestinidad del aborto es heterogéneo en este punto: un sector defiende la penalización completa y rechaza incluso la actual redacción del Código Penal, ¡redactada en 1921! Un dictamen que no sea el simple rechazo seguramente los dividiría en la votación.

La clave está en las calles

La presión de la Iglesia es enorme, y tras el golpe sufrido en Diputados, han recrudecido su intervención. Pero los senadores deben tomar nota de que lo que pesa como una verdadera espada de Damocles sobre ellos es la movilización popular que crece en todo el país –como lo demostraron los más de 80 pañuelazos realizados en todas las provincias del país esta semana- y que se multiplicará sin dudas para conquistar la ley. ¡El 8A seamos millones por el aborto legal!

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